Sirenas y bocinazos anuncian  terminación del túnel de escape de 33 mineros  atrapados

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CHILE.- En medio de sirenas y bocinazos, una perforadora terminó el largo túnel de escape de 33 mineros atrapados por más de dos meses a 700 metros de profundidad en un socavón en el desierto del norte de Chile.

Una ola ensordecedora de sirenas y bocinazos anunció la llegada de la perforadora el lugar donde se encontraban los mineros, mientras en las cercanías familiares de los trabajadores, operadores de las máquinas, rescatistas y autoridades estallaban en una incontenible explosión de alegría.

Llantos, abrazos, gritos de ¡Viva Chile! saludaron el éxito de la primera de las tres perforadoras.

Pero hubo también llamados a la tranquilidad, pues la espera para el rescate aún se prolongará por algún tiempo, entre otras cosas, porque las autoridades y los técnicos deben decidir acaso el ducto recién terminando será reforzado con tubos de acero para facilitar el paso de la jaula en que serán izados uno a uno los mineros.

"A las 08.05 de la mañana rompimos en el nivel 622, a 622 metros de la superficie con la galería, con la totalidad del martillo", dijo un emocionado ministro de Minería, Laurence Golborne. "Se hizo en forma controlada, con una filmación, al mismo tiempo que los mineros nos iban indicando el nivel de perforación".

Guadalupe Alfaro, madre de Carlos Bugueño, de 26 años, en su carpa y agitando su bandera, dijo a la AP que "estoy muy emocionada y muy contenta. He esperado tanto este momento, me amanecí…para vivir este momento. Mi hijo volverá pronto".

Darwin Contreras, hermano de Pedro Cortez Contreras, 26 años, operador de máquina pesada, señaló que "se siente una felicidad enorme que ya voy a tener a mi hermano. Cuando sonó el bocinazo me emocioné. Ahora sólo falta esperar que salga y falta muy poquito".

Los mineros superaron todas las marcas de permanencia a tanta profundidad, encerrados bajo miles de toneladas de rocas.

James Stefanic, jefe de operaciones de Geotec, empresa propietaria de la perforadora T130 que cavó el túnel, dijo que hubo momentos en que fue difícil mantener la maquina funcionando. "Hubo algunos momentos de tensión, pero sabíamos que lo lograríamos".

"Hemos hecho muchas perforaciones durante años, pero es la primera vez que hemos perforado para sacar a gente, y eso es algo totalmente distinto", añadió.

Con banderas, en medio de vítores, los operadores de Geotec encabezaron una marcha desde la colina donde operan las máquinas, llevando en un camión otra T130, traída como respaldo desde más al norte, en Antofagasta.

Ambas máquinas "son como dos gotas de agua y ésta debe regresar a trabajar", dijo Eugenio Eguiguren, vicepresidente de Geotec. Desmontar la perforadora que abrió el túnel demorará varias horas y luego se pasará a la siguiente fase, de reforzar total o parcialmente con tubos de acero el ducto.

"Ahora siento hambre, sueño, pero estoy contento. Los tipos que están abajo son de otro planeta, aunque ellos dicen que son normales", dijo Mijali Proestakis, gerente general de Drillers Supply, la firma chilena que suministró los martillos y barras de la T130.

Si arriba la alegría fue enorme "imagínense abajo", dijo Proestakis. Aseguró que en la fase final la mayor preocupación "era no llegar de manera violenta" al techo del taller, al que los 33 tienen acceso por una galería desde el refugio donde quedaron desde el derrumbe del 5 de agosto.

Ese taller esta a menor profundidad que el refugio.

Sólo en martillos –hechos de acero y de por lo menos 100 kilos de peso cada uno– y brocas, Proestakis calculó se invirtieron unos 400.000 dólares. No dio detalles de la forma de pago o quién lo hará. El gobierno no ha hado un balance del costo de la misión de rescate.

Jeff Hart, un estadounidense de 40 años que operó la perforadora, dijo que todo el equipo de rescate estalló en gritos de alegría cuando la maquina rompió. Surgieron botellas de champaña.

"Hemos estado aquí trabajando, rompiéndonos el trasero, trabajando cada día, luchamos contra todos los obstáculos… Eso es increíble. Fue grandioso", añadió el hombre, un fortachón de manos enormes y arrugadas, enfundado en un overol sucio y portando un casco blanco con su nombre al frente. Antes trabajó perforando en busca de agua en Afganistán.

"Nosotros cumplimos nuestra parte, ahora corresponde a ellos hacer el resto", añadió.

Golborne indicó que los mineros reaccionaron con alegría, pero también con tranquilidad.

"Los mineros están tranquilos…con bastante serenidad, saben el proceso", dijo el ministro, explicando que ahora los hombres trabajan removiendo los escombros que deja caer la T130.

Ellos deberán esperar algún tiempo para la evacuación. Primero, las autoridades deben decidir si el ducto será reforzado con tubos de acero, total o parcialmente.

La decisión la tomará un grupo de ocho geólogos y geomecánicos luego de analizar vídeos que muestran el interior del túnel.

El ministro señaló que la revisión de las imágenes también determinará si se realiza una explosión controlada –para ensanchar la boca de salida del túnel–, tarea que desarrollarían cinco de los mineros que son expertos explosivistas.

En la superficie, algunos obreros que estaban cerca de la máquina T130 narraron que al saber que la perforadora había alcanzado su meta, los operadores y miembros del equipo de rescate aplaudieron.

"Hemos saltado y los cascos se han caído y nos abrazamos", dijo Johny Quispe, de 38 años, conductor de camiones que trabaja desde junio en la mina para una empresa que le suministra agua.

Cuando Quispe vino a la mina, invitó a su yerno, Carlos Mamani, de 24 años, operador de maquinaria pesada, porque los salarios eran más elevados en la mina San José debido a las versiones sobre los riegos de trabajar en ella. Mamani, boliviano Quispe, está atrapado en el socavón.

"Yo salí dos minutos antes, casi me pilla el derrumbe", dijo Quispe a la AP. La mayor de las tres hijas de Quispe, Verónica, es la esposa de Mamani, quien tiene una hija de un año y cuatro meses de edad.

En la mina, dijo, trabaja mucha gente joven y "no antiguos porque la gente se va por miedo" a un accidente.

"Yo estoy un poco asustado con minas internas", dijo Quispe.

Los rescatistas han señalado que por lo menos los primeros 100 ó 150 metros del pozo deben ser reforzados porque la roca está fracturada. Si el refuerzo es parcial, el rescate se iniciaría casi con certeza el martes, si es total, tardaría entre 8 a 10 días.

Los mineros serán izados en una jaula especialmente diseñada, en una operación en que participarán 17 expertos en rescate a profundidad, incluidos cuatro paramédicos.

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