Sin voluntad no hay desarrollo

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Como dijo el filósofo activista, Fernando Savater, “la sociedad nos sirve, pero también hay que servirla”. Esta frase me hizo reflexionar sobre el concepto “desarrollo”.

Siempre escuchamos y leemos la palabra “desarrollo” en los discursos políticos y propagandas, pero, qué es en realidad el desarrollo; cómo se mide… ¿se mide por la cantidad de carros lujosos que hay en este país? ¿Por la magnitud de las plazas comerciales con marcas de diseñadores más famosos que Coca Cola? ¿Lo miden contando la cantidad de torres que hay en la Anacaona? El desarrollo se mide por las cosas, cuando debería ser medido por la calidad de vida de la gente. Lo Recordemos que la materia prima de un país es su gente.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano en el año 2005 reveló que la República Dominicana es el país de América Latina (AL) que más ha crecido económicamente en los últimos 50 años. Sin embargo, somos uno de los países con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo. ¡Es ilógico! El crecimiento económico del país no ha permeado a la mayoría de dominicanos.

Todavía vemos cómo hay personas que mueren de diarrea en este país; que enfermedades como el dengue, se convierten en epidemia y matan a decenas de personas por año; vemos cuando llueve cómo los moradores de La Barquita tienen que sacar la tierra de sus casas para que no se les dañe lo poco que tienen; vemos que mucho de ellos se quedan sin hogar porque se desliza hacia el río; que ver un bombillo encendido causa la misma reacción que la aparición de la virgen de la Altagracia.

¿Qué es el desarrollo? Que funcionarios se pensionen con un millón de pesos mensual?, ¿que instituciones públicas inviertan 50 millones de pesos en jeepetas?, ¿que se invierta 17 millones de pesos en la organización de un Premio Nacional?… Las prioridades de nuestros políticos no están claras y no parecen alineadas con el desarrollo humano del pueblo… o, falta voluntad para implementar políticas públicas que transformen y mejoren la calidad de vida del dominicano.

De qué nos sirve ser el país de AL con el mayor crecimiento económico, si ese crecimiento no se ha visto reflejado en la calidad de vida de nuestra gente.

Al final de cuentas, no es sostenible ese “desarrollo” del que tanto alardean los gobiernos; si no es enfocado en el aumento de oportunidades para que las personas logren eso que valoran en la vida.

Sin voluntad, no hay desarrollo.

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El Día

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