Sin ley de partidos no hay democracia

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Los partidos políticos constituyen una manifestación concreta de la libertad de asociación, reconocida por el artículo 47 de la Constitución, los que tienen trascendentales misiones.

El artículo 216 de la Constitución establece que: “La organización de partidos es libre, con sujeción a los principios establecidos en esta Constitución. Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia, de conformidad con la ley.

Sus fines esenciales son: 1) Garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia; 2) Contribuir, en igualdad de condiciones, a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana, respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular; 3) Servir al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana”.

¿Puede un partido ser autoritario internamente y demócrata a lo externo? No es posible. Los partidos que no cumplan con su rol en democracia, son ilegítimos, y los tribunales podrán determinar su disolución: 1º.

Si en su conformación y funcionamiento no hay democracia interna ni transparencia; 2º. Si sus fines no garantizan la participación de la ciudadanía en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia; 3º.

Si no contribuyen, en igualdad de condiciones, a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana, respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular; y 4º. Si no sirven al interés nacional, al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana.

Ahora que se han dado pasos normativos importantes, con la promulgación de las leyes orgánicas del Tribunal Superior Electoral, Consejo Nacional de la Magistratura y Tribunal Constitucional, una meta inmediata del país debe ser la aprobación de la tan zarandeada ley de partidos políticos, que garantice la licitud de sus actuaciones.

De lo contrario se seguirán repitiendo los esquemas paradójicos de democracia autoritaria, que es una caricatura de un sistema democrático, que debería servir de instrumento para la concretización de los anhelos democráticos del pueblo y no para su desplazamiento. ¡Sin partidos y sin ley de partidos no hay democracia!

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El Día

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