Sin derecho a quejas
Este es uno de los tantos países latinoamericanos que los derechos del consumidor solo existen en el papel… nada más… aunque hemos avanzado en algunas áreas a puro pulso y por personas comprometidas.
Mis felicitaciones para Altagracia Paulino.
Hay un sinnúmero de lugares y situaciones que solo nos dejan el mal sabor de la impotencia, pues no hay queja que valga para empleados y propietarios que solo responden: no podemos hacer nada más.
Lo triste de estos casos que se presentan día a día en todo el país es que se quedan ahí, en solo un intercambio de palabras, y al afectado solo le queda conformarse y esperar.
El asunto es qué hacer cuando nuestros derechos son violentados. Muchos optan por vivir su realidad, dejar pasar y no perder el tiempo y conformarse.
En mi caso, solo tengo el consuelo de escribir, que la mayoría no tiene, y decir que el servicio de la tienda Joluma, S. A., en la Luisa Ozema Pellerano No.07, Gazcue, deja mucho que desear, y que los errores que ellos cometen deben asumirlos ellos, no el cliente. Es más fácil decir no tenemos ese producto a facturarlo y luego decir que no hay en existencia.
Y no conforme con esto darle una nota de crédito porque no devuelven el dinero. Eso es mucho abuso. Deben recordar que los negocios no existen sin los clientes y el buen servicio es esencial, pues una mala experiencia pesa más que diez buenas… dicen por ahí.