Sin Censura

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El manejo del Canciller
Para las elecciones de 1986, cuando casi expiraba el plazo para inscribir las candidaturas en la Junta Central Electoral, el ex presidente Joaquín Balaguer sorprendió con la escogencia de Carlos Morales Troncoso como su compañero de boleta.

Conocido entonces como un empresario emprendedor que emergía con un liderazgo dentro de esa clase, Morales Troncoso se ha erigido como una de las principales figuras de la política. A última hora cambió a quien sería su candidato a la Vicepresidencia, el extinto y reputado médico Ney Arias Lora.

Desde entonces, a Morales Troncoso le ha tocado compartir, incluso como vicepresidente de la República, otras funciones, como las de embajador en Washington y secretario de Relaciones Exteriores.

Desde esta última posición ha tenido el tacto y la sabiduría para manejarse en una cada vez más complicada política exterior.

Cuando ha tenido que responder y cuestionar actuaciones de embajadores acreditados en el país, lo ha hecho con el tono que el momento y las circunstancias lo han requerido y, si no, recuerden sus reacciones públicas ante pronunciamientos de ex jefes de misiones sobre asuntos internos del país.

En el caso haitiano, Morales Troncoso ha sabido jugar las cartas, a tal extremo de desmontar campañas atizadas por organizaciones nacionales e internacionales por supuestos maltratos a indocumentados haitianos radicados en el territorio nacional.

En medios diplomáticos se comenta que la prudencia y la cautela con que el canciller dominicano ha manejado la política exterior durante las gestiones de los presidentes Balaguer y Fernández han dado sus frutos y se cosechan renovados resultados.