Simple transparencia
Víctor Díaz Rúa anunció arreglos en el estadio Quisqueya por 400 millones de pesos: 100 para la Serie del Caribe (2012) y 300 para solicitar la sede en el Clásico Mundial (2013).
Esos números, grandes o pequeños, dependiendo del color del cristal con el que se quieran ver, siempre traerán reacciones a favor y en contra. Siendo el béisbol una industria modelo, en imagen, diversión y beneficios, se supone que debe poseer una instalación de primer orden en el país.
Los que asisten -me incluyo- al estadio Quisqueya saben que a sus 56 años (desde 1955) es una estructura obsoleta, que ya cumplió su etapa más utilitaria. Ciertamente, el país tiene otras prioridades, pero la recreación es parte de ese circo que necesitan los pueblos para dar paso a su equilibrio emocional.
El momento para anunciar una inversión millonaria luce poco oportuno, sobretodo porque los políticos, todos, nunca están dispuestos a sacrificarse. Son devoradores por excelencia.
El Central Romana anuncia hoy el arreglo del estadio Francisco Micheli, hogar de los Toros, pero con dinero propio.
Nadie está supuesto a pedirle cuentas. Díaz Rúa ¡sí! debe explicar en qué consiste ese proyecto de 400 millones de pesos, cuáles son sus motivaciones y las fuentes de donde saldrán esos recursos.