Siete de cada diez personas prefieren el coqueteo por mensaje que cara a cara

Siete de cada diez personas prefieren el coqueteo por mensaje que cara a cara
Foto: www.magnific.com

La tecnología no parece haber reducido el interés por establecer conexiones románticas ni mucho menos el coqueteo, pero sí está modificando la manera en que muchas personas expresan la atracción y enfrentan la vulnerabilidad que supone dar el primer paso.

Una encuesta de Hint App realizada entre 14,862 adultos de Estados Unidos, Reino Unido, Europa y América Latina encontró que el 71 % se siente más cómodo expresando interés romántico mediante mensajes, mientras que un 63 % reconoce haber evitado coquetear cara a cara aun cuando se sentía atraído por otra persona.

Los resultados apuntan a una diferencia entre sentir atracción y comunicarla: el interés puede surgir durante un encuentro presencial, pero la expresión de ese sentimiento se traslada con frecuencia al espacio digital, donde existe la posibilidad de pensar, editar o incluso posponer una respuesta.

Menos exposición

Entre quienes prefieren los mensajes, el 58 % considera que esta vía permite controlar mejor el tono y reducir la vergüenza, mientras que un 52 % describe el coqueteo presencial como demasiado inmediato para manejarlo cómodamente.

A diferencia de una conversación cara a cara, donde la respuesta ocurre en tiempo real, escribir permite reformular una frase, elegir cuándo responder y decidir hasta qué punto hacer explícita la intención romántica.

La encuesta sugiere que esta posibilidad de controlar la comunicación puede estar influyendo en espacios donde tradicionalmente el coqueteo dependía de señales inmediatas, como fiestas, bares, lugares de trabajo, gimnasios, universidades y primeras citas.

Así, una persona puede percibir una conexión durante un encuentro, pero esperar hasta después para manifestar su interés mediante un mensaje que puede elaborar con mayor detenimiento.

Señales difíciles

La interpretación también representa un desafío. El 67 % de los adultos encuestados asegura que tiene dificultades para determinar en tiempo real si otra persona está coqueteando.

Otro 60 % admite que vuelve a leer conversaciones escritas para intentar descifrar significados que no parecieron suficientemente claros durante el intercambio presencial.

Los datos plantean una paradoja en las relaciones contemporáneas: existen más vías para comunicarse, pero eso no necesariamente facilita reconocer las intenciones románticas.

El patrón encontrado en las diferentes regiones analizadas sugiere que las personas no necesariamente están menos interesadas en establecer conexiones, sino que muestran mayor cautela ante la posibilidad de ser rechazadas o malinterpretadas en tiempo real.

La comunicación digital ofrece precisamente ese margen de control.

La espontaneidad puede disminuir, pero la atracción permanece y, en muchos casos, la declaración de interés llega después del encuentro presencial, convertida en un mensaje pensado antes de ser enviado.

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El Día

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