Siempre

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José Báez Guerrero

Una muletilla popular que me “enciende” es que gente poco conocedora del mundo diga “eso sólo pasa aquí”.

Las generalizaciones son generalmente odiosas excepto quizás generalizar sobre las generalizaciones (perdonen el trabalenguas).

Aparte de odiosas, peligrosas. Nada envenena más cualquier discusión, especialmente entre parejas, que usar acusativamente palabras como “siempre”, “nunca”, “jamás”, “todo” u otras definitivamente inapelables. Aunque “siempre” haya que quedarse con ganas de ganar el pleito.

Porque “nunca” podemos perder la razón. Y menos si “jamás” nos la quieren reconocer.

Porque “todo” es así… A mí me irrita particularmente que, al conversar cualquier asunto puntual, del aquí y del ahora, se pase inventario al historial completo de que se trate. Como si recrear los agravios, reales o percibidos, pudiera cambiar el presente.

Igual me ocurre cuando cualquier acuerdo sobre el presente y futuro incluye contingencias futuras imposibles de controlar, como pasa más frecuentemente en transacciones emocionales que en los negocios.

Heme aquí divagando sobre generalidades, pero ¿no advertí al comenzar que la excepción es generalizar sobre las generalizaciones?

 

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