Sexualidad y el proceso de envejecimiento
No existe edad para manifestar la sexualidad a través de la intimidad. Cualquier edad es maravillosa para llenar de satisfacciones la vida sexual.
La mayoría entiende que el envejecimiento provoca estragos en la sexualidad, no debe ser así.
El proceso de envejecimiento comienza desde el nacimiento. Entre uno y 25 años, los diferentes sistemas y órganos llegan a su plenitud y máxima potencia, a partir de ahí se mantienen estables y luego van declinando muy lentamente. Este proceso se da de manera diferente en cada persona, así lo sexual.
A partir de los 55 años, aproximadamente, las funciones orgánicas se deterioran aproximadamente en un 0.5% anual, lo que es relativamente ínfimo.
Pudiéramos frenarlo bastante y no aumentarlo, al llevar un estilo de vida saludable, apropiado, en el que se integren ejercicios físicos adecuados, comidas sanas, balanceadas, disminución del tabaco y alcohol y pensamientos positivos a granel. A la mujer le preocupa mucho su cambio corporal en base a las libras ganadas, canas, arrugas y no sentirse tan atractiva para el varón.
Al hombre le preocupan algunos trastornos de enfermedad, los trastornos eréctiles, disminución de la libido y el temor en las relaciones sexuales íntimas. La función sexual puede mejorar con la edad a pesar de que se modifica.
La clave está en aprender a liberarse de prejuicios, conversar sin tabúes, dedicar tiempo a la actividad sexual, abandonarse al placer sin expectativas, experimentar, explorar, renovar los escenarios y evitar el temor a envejecer.