Serie del Caribe arderá
La Serie del Caribe que se inicia el próximo miércoles en Mayagüez, Puerto Rico, será el escenario perfecto para una guerra campal, pero no dentro del terreno, sino en las oficinas.
Se espera que los directivos de las ligas invernales unirán sus fuerzas para enfrentar a los directivos de la Confederación de Béisbol del Caribe y a los representantes de la oficina del Comisionado de las Grandes Ligas para exigirles hacer valer los términos de las acuerdos del (MLB-winterball agreement).
La Confederación de Béisbol del Caribe es presidida por el dominicano Juan Francisco Puello Herrera, quien desde ya está muy mal parado, debido a que cada vez que es atacado ofrece muy pocas soluciones a los problemas. Es más, la semana pasada le entraron por seguir vendiendo la idea de que Cuba en algún momento pueda participar en el evento.
Puello Herrera está obligado a cambiar de estrategia, porque tiene varios años colocando a Cuba como una posible salvadora de la Serie del Caribe. También tiene muchos años dándoles esperanzas a Colombia y Panamá, que no tienen un torneo de béisbol profesional del nivel de los demás países.
Sin lugar a dudas la próxima Serie del Caribe será la más débil en la historia, en cuanto a jugadores de renombre y calidad, siendo un claro reflejo de cuánto han descendidos los torneos regionales.
Esa baja no tiene otro responsable que no sea el irrespeto de las organizaciones de las Grandes Ligas, que ahora quieren imposibilitar a todos los jugadores, sin importar el nivel, de participar en los torneos invernales.
Nadie puede dejar de reconocer que las organizaciones de las Grandes Ligas están invirtiendo más dinero en los novatos, pero también tienen que reconocer que los torneos caribeños han sido las plataformas perfectas para pulir a esos jugadores que los expertos consideran diamantes en bruto. Y lo seguirán siendo por años.