*Por Teodoro Hidalgo
La Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) dio a conocer, a través de su Dirección de Operaciones, en un comunicado de fecha 8 de agosto de 2026, que, por motivo de la sequía que afecta a todo el país, los sistemas de abastecimiento de agua potable Isa-Mana y Duey estaban operando por debajo del 50 %, y que la regulación y distribución de agua potable para el Distrito Nacional y el Gran Santo Domingo se encontraba en 482 millones de galones por día, y que el caso no estaba en peores condiciones porque el embalse de la presa de Valdesia, principal componente de suministro de agua al acueducto de Santo Domingo, contaba con agua suficiente acumulada.
Las corporaciones de acueductos y alcantarillados no son productoras de agua; más bien, sus funciones son de regulación y distribución de agua. En tal sentido, deben prepararse de forma planificada para tener reservas suficientes de agua, con el objetivo de evitar afectar a la población.
El 17 de mayo de 2023, el exministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el economista Miguel Ceara Hatton, dijo en una presentación en el programa matutino El Día, entrevistado por los periodistas Edith Febles y Germán Marte, a raíz de una fuerte sequía que afectó a República Dominicana: “El país es afectado por una sequía estacionaria y que, como no podemos inventarnos el agua, lo único que podemos hacer es racionalizarla”.
La única verdad es que no podemos inventarnos el agua. No obstante, es un absurdo pretender que con sólo racionalizar el consumo de agua se resuelve este gravísimo problema de índole social, de salud y dignidad humana.
El Estado debe implementar políticas públicas eficientes de manejo y restauración de cuencas hídricas, con un verdadero plan de reforestación en nacimientos de ríos para que la producción de lluvias se incremente y las mismas puedan infiltrar al subsuelo por medio de las raíces de los árboles, y así evitar que estas aguas se pierdan por escorrentías, que, a su vez, traen consigo grandes sedimentos que van a parar a nuestros ríos.
Como las construcciones de presas son tan difíciles en el país para los gobiernos de los últimos 30 años, es necesario la extracción de sedimentos de los embalses de las presas, construir los reservorios necesarios para poder almacenar el agua en tiempos de lluvias, reparar y limpiar los tanques de almacenamiento y reguladores del sistema de abastecimiento, para evitar los problemas a la población por la escasez de agua en época de sequía.
La solución no es disponer de grandes cantidades de camiones cisterna para mitigar el déficit en sectores con carencias graves de agua potable. Esas medidas medianistas y poco transparentes deben ir eliminándose por sistemas que beneficien a los usuarios de manera definitiva.
El cambio climático impactará negativamente la vida de los pueblos y, por ende, la escasez de agua potable obliga a racionar el agua. Es urgente enfocarse en dar mayor importancia a los efectos del cambio climático, dado que el país tiene una considerable huella de carbono per cápita.