Separar la paja del arroz
El Ministerio Público y la judicadura deben centrarse en cumplir a cabalidad con su rol, sabiendo distinguir la paja del arroz.
Poco importa que dos funcionarias de la rama judicial tengan diferencias personales, pues esos casos deben quedarse en esa esfera.
Sin embargo, cuando de lo que se trata es de cuestionamientos por acciones que afectan el buen funcionamiento de la Justicia, y que además están tipificadas por nuestras legislaciones como delitos, entonces lo que corresponde es actuar por los canales que las mismas leyes establecen.
El presidente de la Suprema Corte de Justicia y el Procurador General de la República tienen la responsabilidad de velar por la correcta actuación de sus subalternos, tanto en el aspecto moral como en el profesional.
Ante cuestionamientos surgidos contra una jueza, el presidente de la Suprema Corte dispuso de oficio una investigación.
A su vez, el Procurador General de la República ha dado garantías de que los miembros del Ministerio Público actuarán con profesionalidad.
Ambas actitudes son las correctas, en especial si se ejecutan y se pueden mostrar los resultados.
En la administración de la justicia hay que actuar con sabiduría y prudencia para evitar que los procesos se conviertan en circos mediáticos, pues normalmente a la judicadura van cosas muy serias.
Cada proceso tiene asuntos medulares que no se pueden perder de vista.
Siempre hay que separar la paja del arroz.
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