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Sentirse bien no siempre es estar sano: la prevención como acto de amor propio

  • Cuando se rompe, el organismo pierde el control. Recomendación. El ejercicio regular, combinado con entrenamiento de fuerza y actividad cardiovascular, ralentiza deterioro.

A partir de los 30 años, el cuerpo inicia un proceso natural de degeneración,  inevitable, pero no incontrolable.
A partir de los 30 años, el cuerpo inicia un proceso natural de degeneración, inevitable, pero no incontrolable.

Ir al médico solo cuando la enfermedad se manifiesta y ya ha causado daño irreversible, es una conducta irracional. Pero aún más grave es acudir de manera preventiva y no seguir las recomendaciones médicas. La frase “de algo nos vamos a morir” suele utilizarse como consuelo, pero la realidad es más dura: muchas personas no mueren de inmediato, sino que viven años con incapacidades severas, dependientes y calidad de vida profundamente deteriorada.

Franklin Peña, médico internista y coordinador del Plan Ejecutivo de Salud de los Centros de Diagnósticos y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (CEDIMAT), explica que la salud es, en esencia, un estado de equilibrio interno. No solo físico, medido por complejos parámetros bioquímicos, sino también mental y emocional.

Destaca que, cuando ese equilibrio se rompe, el organismo pierde el control de su medio interno y comienzan a aparecer las enfermedades.

Gran influencia
Nuestros pensamientos, emociones y estados de ánimo influyen directamente en el funcionamiento físico.

El estrés crónico, la ansiedad no atendida o la falta de descanso mental pueden convertirse, con el tiempo, en enfermedades reales como los trastornos autoinmunes, afecciones de la piel, problemas gastrointestinales e incluso cáncer. No es una exageración ni una metáfora; es una realidad cotidiana en la práctica médica.

Ese equilibrio interno tampoco está aislado del mundo que nos rodea. La mala higiene del sueño, los excesos alimentarios, el sedentarismo y la falta de autocontrol son factores de riesgo modificables que, acumulados con los años, pasan factura.

Franklin Peña, Médico internista y coordinador del Plan Ejecutivo de Salud en los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemédicas (CEDIMAT)
Tel: 809-565-9989
www.cedimat.com

A partir de los 30 años, el cuerpo inicia un proceso natural de degeneración, inevitable, pero no incontrolable. El ejercicio regular, combinando con entrenamiento de fuerza y actividad cardiovascular, ralentiza ese deterioro, preserva la masa muscular y protege el sistema cardiovascular. “No se trata de estética, sino de funcionalidad y calidad de vida”, afirma el doctor Peña.

Cuando ya es tarde
El especialista indica que muchas de las enfermedades más letales del mundo no dan síntomas hasta que ya han causado daños irreversibles. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel global.

“No suelen doler, no avisan, pero pueden detectarse a tiempo. Pasar años de evolución silenciosa. Años que pudieron ser aprovechados para prevenir”.

La diabetes tipo 2 afecta aproximadamente al 14 % de la población mundial. Cuando se diagnostica, el daño ya está hecho: riñones, ojos, nervios y vasos sanguíneos han sido afectados durante años sin síntomas. La paradoja es que este tipo de diabetes es prevenible.

Obesidad y sobrepeso
Lo mismo ocurre con la obesidad y el sobrepeso, hoy las enfermedades crónicas de mayor prevalencia.
Un 16 % de la población mundial vive con obesidad y, si sumamos el sobrepeso, la cifra asciende al 40 %. Lo más alarmante es el crecimiento acelerado en niños y adolescentes.

Nunca antes en la historia de la humanidad había más personas con exceso de peso que con un peso saludable.

“La obesidad no aparece de un día para otro; se construye lentamente y, por eso mismo, puede prevenirse desde etapas tempranas”, resalta.

La meta no es dejar de ser obeso, sino nunca llegar a serlo. Para lograrlo, es fundamental aprender a diferenciar el hambre del apetito. El hambre es una necesidad biológica; el apetito, muchas veces, es solo la búsqueda de placer o satisfacción emocional, incluso cuando el cuerpo ya ha recibido lo que necesita.

Esperanza de vida
La humanidad ha logrado aumentar la esperanza de vida como nunca antes. Indica: “Pasamos de vivir apenas 25 o 30 años en la antigüedad a un promedio actual de 75 a 80 años.

Este logro se debe, en gran parte, a la prevención: agua potable, saneamiento, higiene, conocimiento de las enfermedades y avances médicos. La mortalidad infantil, por ejemplo, cayó de un 20 por ciento a menos de un 1 % en los países desarrollados.

La prevención
La medicina preventiva demuestra que sentirse bien no es garantía de estar sano. De cada 10 personas que se consideran saludables, 8 presentan alguna condición que requiere atención.

La prevención es la única verdadera seguridad. La aplicamos en nuestras finanzas, educación de los hijos, protección de los hogares y vehículos. Sin embargo, solemos ignorarla cuando se trata de nuestra propia salud.

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