Sensibilidad bajo cero
La escuela es la obra de mayor beneficio social, la de más demanda, eficacia, y con el más alto grado de incidencia en el desarrollo humano, que pone el Estado al servicio de la mayoría.
Una realidad que no se compadece cuando vemos el entorno de muchas de estas escuelas públicas tanto en la Capital, la provincia Santo Domingo e importantes ciudades del interior, incluida Santiago de los Caballeros, abarrotado de basura.
Muchas de estas escuelas han recurrido a colocar letreros y carteles que dicen: Respete este centro educativo y la educación de sus hijos. No tire basura aquí, con el propósito de ahuyentar a los indolentes, desaprensivos y disociadores para que abandonen la mala práctica de tirar basura en el lugar.
En el país hay una alta proliferación de basura. Muchos ayuntamientos no pueden cumplir con sus obligaciones a tiempo y una gran parte de los desperdicios va a parar a lugares muy sensibles, quizá con la intención de que haya una respuesta por parte de las autoridades edilicias, pero el frente de las escuelas y su perímetro no son los mejores lugares para ser utilizados como vertederos.
Hay que tener la sensibilidad bajo cero para arrojar basura a las puertas de una escuela o en su entorno. Las autoridades, tanto del Ministerio de Educación, como los cabildos y la comunidad, a través de las asociaciones de padres, madres, así como los estudiantes, deben asumir la responsabilidad de que el año escolar no inicie con tantos vertederos, desagradables y pestilentes, que se aprecian a las puertas de muchas escuelas.