Señor, así no se vale
El boxeo profesional ha sido víctima en las últimas dos décadas de una conspiración, auspiciada y dirigida por promotores, los máximos beneficiarios económicos de ese deporte.
Aunque esa actividad siempre ha sido señalada como parte de una mafia, no es menos cierto que otros deportes también han sido acusados durante años de arreglar y amañar partidos.
Sin embargo, debido al carácter violento del boxeo, y debido a que sus practicantes en su inmensa mayoría provienen de sectores paupérrimos, se le ataca en forma despiadada, incluso, los propios beneficiarios, una situación que resulta insólita.
Todos los deportes pasan por momentos críticos en cuanto a credibilidad, pero nunca sus máximos representantes han producido ni una sola declaración contra los mismos.
Sin embargo, el boxeo tiene la mala suerte de que el mismísimo presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán, pronostica su desaparición, a pesar de que nace con la misma aparición del hombre sobre la tierra.
Si bien tiene razón en que los promotores lo están convirtiendo en un espectáculo, a él le corresponde tomar las medidas para evitar esos males.
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