Semiconductores

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

A un director de Aduanas en los doce años de Balaguer hubo que explicarle, para establecer el primer parque industrial en Santiago, que las zonas francas no eran sólo las tiendas libres de impuestos en los aeropuertos. Mucha agua ha bajado desde entonces por el Ozama. Hoy el país es sede de 859 empresas distribuidas en 95 parques industriales o zonas francas, un puntal del sector manufacturero para exportación.

De estas, 256 son propiedad estadounidense y generan casi 86,000 empleos directos. El pasado año las exportaciones de zonas francas fueron por más de US$8.600 millones. De enero a agosto de 2026, superan US$6,400 millones.

Esos datos los anunció el ministro de Industria, Yayo Sanz, al destacar en California, ante líderes empresariales, el potencial dominicano para recibir inversiones para la industria de semiconductores. Se trata de un material que es un insumo de la industria electrónica, que posee conductividad para electricidad y cae entre un conductor como el cobre y un aislante como el caucho o goma, caracterizado por su singular capacidad para controlar y dirigir la corriente, función básica de los microchips, computadoras, teléfonos inteligentes o equipos de soporte de la inteligencia artificial u otros artilugios digitales.

Sanz invitó a los inversionistas de la industria de los semiconductores a que aprovechen las ventajas competitivas de República Dominicana como confiable “plataforma para el ensamblaje, pruebas y encapsulado (ATP) mediante la modalidad ‘nearshore’ para empresas estadounidenses”.

Con el presidente Abinader y varios ministros en Europa, el ministro de Turismo superándose a sí mismo, el canciller Bisonó en Washington en gestiones del comercio exterior y Yayo dando muela en San Francisco, hay esperanzas de que el 2027 será mucho mejor que 2026 y los años anteriores. Ojalá…

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Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.