Seis años de Abinader

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*Por Johnny Jones

El próximo 16 de agosto, el presidente Luis Abinader cumplirá seis años al frente del gobierno de la República Dominicana. Ha sido un período marcado por enormes desafíos internacionales y nacionales que han puesto a prueba la capacidad de liderazgo, la estabilidad económica y la resistencia institucional de muchos países del mundo, incluyendo nuestra nación.

Durante estos años, el planeta ha enfrentado acontecimientos de gran impacto, entre ellos la pandemia del COVID-19, cuyos efectos afectaron la salud, la economía y la estabilidad social de millones de personas. A esto se sumaron conflictos bélicos de gran trascendencia, como la guerra entre Rusia y Ucrania, así como las tensiones y enfrentamientos entre Irán, Israel y los Estados Unidos, situaciones que han provocado incertidumbre económica y presión sobre los mercados internacionales.

Los países no productores de petróleo, especialmente las economías emergentes y pequeñas como la República Dominicana, han sentido con fuerza las consecuencias de estas crisis globales. El aumento constante de los combustibles, la inflación de los productos alimenticios, el incremento de las tarifas eléctricas y del transporte, así como el encarecimiento de los insumos agrícolas, pecuarios y avícolas, han generado importantes retos para los gobiernos y para la población.

Asimismo, muchas naciones han experimentado deterioro en sus finanzas públicas, desequilibrios externos, restricciones monetarias, encarecimiento del crédito y presión sobre las reservas internacionales de sus bancos centrales. En medio de este complejo escenario mundial, la República Dominicana también ha tenido que enfrentar momentos difíciles y delicados.

Seis años de Abinader
Johnny Jones

Sin embargo, durante estos seis años de gestión del presidente Abinader Corona, el país ha logrado mantener un crecimiento económico sostenido, exhibiendo indicadores positivos que hoy son reconocidos tanto a escala nacional como internacional. El Producto Interno Bruto ha mostrado un crecimiento importante en comparación con otras economías de América Latina, mientras que la tasa de desempleo ha disminuido de manera considerable.
Del mismo modo, la inflación se ha mantenido bajo control dentro de parámetros relativamente estables, y la moneda dominicana ha conservado una notable fortaleza frente al dólar, algo que no todos los países de la región han podido lograr en tiempos de tanta incertidumbre global.

Otro aspecto importante ha sido el crecimiento del turismo y de la inversión extranjera. La República Dominicana continúa siendo uno de los destinos más atractivos del Caribe, gracias a la estabilidad económica, la seguridad jurídica y la confianza que genera el país ante los inversionistas internacionales. A esto se suma un amplio programa de inversiones públicas en infraestructura, salud, educación, carreteras, hospitales y escuelas, obras que impactan directamente la calidad de vida de la población.

Es precisamente por esos resultados que importantes firmas encuestadoras, como Gallup, reflejan altos niveles de aprobación para el presidente Abinader, situándolo entre los mandatarios mejor valorados de América Latina.
Muchos podrían pensar que estos avances son producto de la casualidad o de la suerte, pero realmente responden a una combinación de planificación, disciplina económica y trabajo en equipo. El hecho de que el país esté dirigido por un presidente economista, acompañado de profesionales capacitados en áreas claves como el Banco Central, el Banco de Reservas, los ministerios económicos y las oficinas recaudadoras, ha permitido manejar con prudencia y responsabilidad las finanzas nacionales.

Basta recorrer el país para observar los cambios. Carreteras reconstruidas, vías remozadas, nuevas obras de infraestructura, hospitales modernos, escuelas renovadas y comunidades que hoy reciben inversiones que durante años esperaron. Nuestros campos continúan produciendo, nuestros polos turísticos siguen llenos de visitantes y la economía mantiene dinamismo pese a las dificultades geopolíticas y sanitarias que ha vivido el mundo.

Todo esto demuestra que la República Dominicana es una nación bendecida y que ha contado con una dirección gubernamental que ha sabido actuar con serenidad y visión de futuro en tiempos complejos.

Sin apasionamientos políticos y observando únicamente los números, las estadísticas y el contexto internacional, es justo reconocer que la gestión del presidente Abinader ha marcado una etapa importante en la historia reciente del país.
¡Enhorabuena, señor presidente!

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