¿Seguridad social, dominicana o europea?

Frederich Bergés
Frederich E. Bergés

El sistema dominicano de seguridad social recién cumplió el vigésimo quinto aniversario de su puesta de vigor mediante la Ley 87-01 promulgada durante el mandato del expresidente Hipólito Mejía. Siendo esta una de las mayores contribuciones de su gobierno, que ha sobrevivido los diferentes vaivenes políticos posteriores y dentro del marco de incumpliendo estatal, logrando notables hitos y éxitos.

A raíz de dicho aniversario hemos tomado nota de diferentes voces del sistema que manifiestan sus aspiraciones de que el sistema pueda reformarse para conseguir nuevas y mayores conquistas. Dentro de dichas propuestas hay unas muy racionales, como el caso de envejecientes sin cobertura de salud y medicamentos, y otras no tan viables en el marco actual laboral, como el caso de los informales.

Hay quienes proponen que al final de la vida laboral el trabajador perciba una mayor pensión, obviando que el monto a recibir es una relación directa de los aportes realizados durante su vida laboral. Mas allá, hay otros influenciadores en la opinión pública que piden pensiones para todos, como la de los RD$150 mil mensuales recién otorgada por el gobierno a un cantante, una total aberración del concepto seguridad social.

Algo que olvidan es que República Dominicana no es Europa, donde países como Francia o Austria destinan más del 30 % de su producto interno bruto (PIB) a la seguridad social. En nuestro país se le dedica un 2.4 % del PIB a la seguridad social. Inclusive está el caso de Noruega cuyo fondo soberano, repleto de recursos financieros provenientes de la explotación minera petrolera, acumula una suma mayor a los US$1.800 mil millones, suficiente como para asegurarle a sus ciudadanos un estadio de bienestar social y pensiones apropiadas.

Tal vez nuestro país en vez de estar buscando como dotar al Estado de mayores poderes que podrían poner en peligro la estabilidad de nuestro sistema, se aboque a crear un fondo soberano con recursos de nuestras actividades mineras actuales y futuras, con lo cual contribuir a la seguridad social de una población donde los informales sumados a los envejecientes constituyen mayoría. La mejor forma de celebrar este nuevo aniversario sería aterrizando nuestras aspiraciones a las realidades dominicanas.