Se proyectaron como redentores y, solo llegaron a dinosaurios
Porque El fracaso es una gran oportunidad
para empezar otra vez con más inteligencia.
La paciencia, el saber esperar y accionar,
corona el triunfo, aún en el amor.-
Hoy los llaman dinosaurios, cuanto otrora supuestamente eran los llamados a luchar contra las fuerzas oscuras que producían los abusos, indelicadezas, prepotencias y el caos moral que no permitía nuestra salida del abismo inmoral e institucional que nos mantenía y mantiene en un absurdo y bochornoso sub-desarrollo, pero, al parecer, esas poderosas fuerzas los han vencido, los han puesto de rodillas y al servicio de los peores y más rastreros intereses en contra de la nación.
Esto significa, que moral, profesional e institucionalmente han fracasado. Solo el manejo enrarecido de la oratoria y su desvergüenza para justificar todo, es lo que ha impedido su suicidio, ante este accionar mediocre al que han sometido a nuestro sumiso pueblo.
Su desempeño ha sido caracterizado por la oscuridad, por presentar algo en la superficie y hacer todo lo contrario subterráneamente, por lo cual, cuando los afectados, en este caso, la gran mayoría, les reprocha por esa ambivalencia en su proceder, creyéndose dueños, amos y señores en posesión plena de su verdad, es que de ser supuestamente redentores, se han convertido en dinosaurios y, mientras más enlodados se encuentran, no responden y de hacerlo, lo hacen redoblando su prepotencia y engreído ego.
Ya no son solo los pertenecientes al club de los pendejos, ni parte de las grandes masas que han sido engatusadas en base a circos y dramas de mal gusto, sino, que además de sus propios secuaces y alabarderos, quienes se encuentran alarmados por las continuas provocaciones que indiscutiblemente nos llevarán al famoso sal pa´fuera, se le suma toda una miríada de pendejos, que ya están hastiados de la monarquía, de los señores feudales y los caciquitos de patio, porque ya esto se ha convertido en una poceta infecta e inmunda que aromatiza perennemente los palacetes en donde ellos moran y conviven con las lacras que los admiran y protegen a la vez.
Son altaneros hasta en la puerta del infierno, frente a la cual se encuentran sin pretender darse por enterado. Engreídos, prepotentes y sobre todo ¡corruptos e ineptos! Aptos solo para llevar a cabo, ingeniosas e increíbles indelicadezas y a pesar de todo, por más perfume caro utilizado, no logran desprenderse de la fetidez moral que los acompaña.
Siguen siendo las mismas lacras, claro, con mucho más dinero pero, lacras al fin. Por doquiera hay pobreza, basura, compra y venta de todo, casi llevado a cabo por la gran mayoría.
De los basureros se reciclan muchas cosas, inclusive algunas se encuentran nuevas y de tanto valor que, por error o cosas del destino, han ido a parar y están donde no debieron ir y mucho menos encontrarse.
Esto pasa en los basureros, cosas que se pueden reciclar pero, el gran porcentaje de lo que se encuentra en esos lugares es eso, basura, solo basura, al igual que en determinados comités, entelequias políticas, agrupaciones y partidos políticos.
Todas sus verdades son mitad mentira, un tercio media verdad y el otro tercio, verdad condicionada. La cuestión se circunscribe a la obtención de todo el poder posible así como procurar agenciarse de la mayor cantidad de dinero de manera rápida y segura. Vamos a decir, como si fuese un negocio de drogas, pero menos, mucho menos arriesgado.
Y del o los abusos, lo mejor es no decir esta boca es mía, porque ahí si es verdad que se le retuerce el rabo al puerco. Aquel que se interese por este asunto y quiera conocer cómo se maltrata a un profesional, que indague las razones por las cuales nombraron un jefe policial y lo destutanaron antes del mes. ¿A quién pusieron? ¿Esposo de quién? ¿Cuñado de quién? ¡No j ombe! Hasta escribir esto, ante el abuso desmedido del factótum que dirige todo este desmadre, solo produce asco y una infinita rabia ante la impotencia. ¡Sí, señor!