Se le agotó el plazo
El deterioro de la calidad de vida en toda la sociedad es evidente. Esto parece que no le importa a nadie.
Los problemas se agudizan más y más cada día sin ninguna respuesta que podamos decir que es válida y que responde a una legítima preocupación de resolver tantas situaciones a las que no les vemos salida. Echemos un vistazo, ¿hay respuesta a estos problemas?: el hambre, la corrupción, droga, delincuencia, inseguridad ciudadana, pobreza, aumentos de migraña, estrés, úlceras, cáncer, sida, gripe, la emisión de tóxicos contaminantes. Y muchos más. Si alguien conoce alguna respuesta a algunos de estos males que nos avise a toda la población, por favor.
Es alarmante el estado del agua para el consumo humano. La alteración genética de los alimentos: carnes, hortalizas, vegetales, verduras. Todo esto trae como consecuencia la destrucción del planeta.
Lo peor del caso es que las transnacionales y sus aliados, los capitales financieros, se presentan como instituciones de servicios públicos y beneficencia.
Invierten grandes sumas de dinero en campañas publicitarias para lavar su mala imagen. Promueven obras sociales centradas en lograr un mayor consumo de sus productos.
Hombres, mujeres y niños son instrumentos para sus fines, africanos, latinoamericanos, chinos, asiáticos y todo el mundo emigra en un exilio económico provocado nada más y nada menos que por la devastación de sus países.
Mafias consentidas por el poder político promueven todo esto y terminan ahogando la vida de miles y miles de seres humanos. Es que el hambre se ha convertido en un arma para dominar el planeta. Las empresas de los países dominantes se nutren de estas políticas para obtener sus beneficios. Asistimos a un proceso de deshumanización, donde otro mundo no solo es posible, sino necesario. Pero si te dan ese mundo hecho no lo aceptes, hay que construirlo.