Se Estremeció el Profesor  

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Si alguna posibilidad existiera, de que un ser humano pudiera reaccionar después de su muerte física, el profesor Bosch se habría estremecido el pasado jueves, luego de escuchar las afirmaciones del primer mandatario de la nación, mientras dictaba una conferencia, en uno de los actos conmemorativo del centenario de su nacimiento. El Dr. Fernández, presidente del último de los dos partidos que fundó Juan Bosch y, presidente de la República, Proclamó que el boschismo está en el poder y que él es el legatario de las ideas del Profesor Bosch. Como diría doña Consuelo, eso rima pero no es verdad.

Se puede haber tenido diferencias políticas con el profesor Juan Bosch, como en efecto; pero nadie discute que era un hombre de ideas liberales y progresistas, de una profunda convicción ética, y cónsono con ella, en su efímero mandato gubernamental, practicó la tolerancia cero contra la corrupción y otros vicios, que tanto perjuicio han causado al pueblo dominicano.

Si bien es cierto que al Dr. Leonel Fernández, no se le puede regatear su condición de hombre decente, inteligente, buen comunicador y de un amplio acervo cultural, no es menos cierto, que estos atributos resultan insuficientes para calificarlo heredero de las ideas del profesor y para concluir que en su gobierno dominan esas ideas.

Como dice la sentencia: “Los hechos son más elocuentes que las palabras”. Es un hecho que el Profesor Juan Bosch, promovió la aprobación de la Constitución de 1963, calificada como una de las más liberales que ha tenido la República Dominicana, tanto, que tras el derrocamiento de su gobierno, el 20 de septiembre del mismo año; una de las primeras medidas de los golpistas y conservadores, fue precisamente derogarla. Si el presidente Fernández en verdad militara en las ideas del expresidente, el proyecto de nueva constitución, que en la actualidad se discute en el Congreso, habría reivindicado la esencia de aquel texto constitucional

Decía el profesor. “El deber del hombre, como ser individual y social, es convertir en hechos aquello en que cree, y debe cumplir con ese deber aunque sepa que a él no le tocará, como dijo Marti, sentarse a la sombra del árbol que siembra”. Esta divisa Sugiere que si el presidente de la Republica cree en la justicia social, elabora e implementa políticas públicas orientadas a generar mayores niveles de equidad social. Si cree que la corrupción es dañina para la sociedad, la combate con determinación y en sus diversas manifestaciones, si cree en la democracia, crea los mecanismos que aseguren la participación en igualdad de condiciones, de las y los ciudadanos, en los asuntos relevantes para la nación y el pueblo.

Un presidente en ejercicio no le corresponde decir, sino hacer lo que cree. Si el presidente Fernández fuera el heredero de las ideas de Juan Bosch, ni siquiera tendría la necesidad de decirlo; todos y todas lo percibiríamos, bastaría con observar su política en salud, en educación, los mecanismos que se plantea para combatir la corrupción en administración pública, su política fiscal, su política de fomento de la producción nacional, especialmente la agropecuaria y, las de todas las áreas que inciden en la construcción de la justicia social.

Si expresidente Bosch, pudiera percibir la realidad social, económica y política en que discurre la vida del pueblo dominicano; como crece la pobreza, la exclusión y la marginación social, la carencia de servicios básicos y la privación de derechos para los hijos e hijas de machepa; si pudiera percatarse del auge de la corrupción en la administración pública y de la falta de voluntad política; de la inacción de las autoridades gubernamentales para combatirla; se estremecería de la vergüenza. Porque se trata precisamente, del gobierno que encabeza, el presidente del último partido que él fundó, que se proclama heredero de sus ideas, y que afirma que el bochismo gobierna en la República Dominicana.

Una actitud firme para combatir la corrupción, el enriquecimiento ilícito, y la pobreza material. Una reorientación del gasto, un compromiso serio con las áreas sociales y, la producción nacional que propenda a mejorar las condiciones de vida de la gente, y a adecentar la función pública; sería una buena manera de rendirle tributo al profesor Bosch en el centenario de su nacimiento.