El acceso a un smartphone a los 12 años podría estar asociado con una mayor aparición de problemas relacionados con la imagen corporal y la conducta alimentaria durante la adolescencia, según un reciente estudio publicado en Jama Network Open.
A los 14 años, el 24 % de quienes tenían teléfono propio desde los 12 presentaba al menos un síntoma de trastorno de la conducta alimentaria (TCA), frente al 16 % entre quienes no disponían de uno. Los investigadores observaron además que los adolescentes con ‘smartphone’ tenían mayores probabilidades de vincular su autoestima con el peso y la apariencia física, así como de recurrir a conductas compensatorias para controlar el peso, entre ellas el ejercicio excesivo o los vómitos.
La exposición constante a contenidos centrados en la apariencia y la comparación con imágenes seleccionadas, retocadas o filtradas de influencers puede aumentar la insatisfacción corporal y afectar la autoestima.
Ante estos riesgos, especialistas recomiendan retrasar, cuando sea posible, el acceso al teléfono y acompañar de manera gradual la entrada de los menores a las redes sociales. También aconsejan establecer límites sobre el tiempo y las formas de uso, mantener los dispositivos fuera del dormitorio y conversar con los adolescentes sobre los contenidos que consumen y los modelos de belleza que encuentran en el entorno digital.