¿Se avizora guerra económica EE.UU. y Unión Europea en América Latina y el Caribe?

Emiliano Reyes Espejo
Emiliano Reyes Espejo.

Se avizora un pugilato, o acrecentamiento de una guerra frontal en América Latina y el Caribe, esta vez entre la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos, con miras a establecer áreas de dominio, control político-militar y de inversiones e intercambios comerciales en la región.

Las dos potencias económicas mundiales se disputan – ahora con más ahínco- el control económico-financiero, el comercio, la minería, tierras raras, energía (hidrocarburos) y tecnología, etc. de la región. Al interés expuesto por Estados Unidos y Europa para afianzarse en la zona se suman otras fuerzas globales, como son China, Rusia, India y Vietnam, entre otras.

Es obvio que estas naciones y alianzas multinacionales buscarán consolidar su presencia e incidencia en la región.

Con lo convulsionada que está la situación en el mundo, América Latina y el Caribe pueden considerarse y exhibirse como zona de tranquilidad, un ambiente propicio para inversiones de grandes capitales mundiales. ¿Cuánto tardará para que se rompa el sosiego en la zona?

La dilación para que estalle y profundice esta confrontación, según analistas, está supeditada a la a los conflictos que enfrentan a Rusia y Ucrania, en Europa y Asia, e Israel-Estados Unidos contra Irán, en el Oriente Medio.

Una vez culminen o se apacigüen esos enfrentamientos, los estrategas de las potencias involucradas, se enfocarán en América Latina y el Caribe, mirarán hacia la región para echar pulsos, compelidas a librar una estratégica guerra comercial en el amplio y creciente mercado de la región.

660 millones de consumidores

Tal vez no se visualiza por ahora una confrontación bélica per se, pero sí una guerra por el control territorial, político y comercial de la región. El pleito parece “está casado” entre las partes, consideran observadores. La ALC se ubica en una región importante, la cual cuenta con un apetecible mercado de “aproximadamente 660 millones de consumidores” y un mercado que tiene un tamaño de 6.5 billones de dólares. Posee igualmente “una base de más de 300 millones de compradores digitales” y un creciente poder adquisitivo de su clase media, estimada en unas 150 millones de personas.

Inversiones europeas

La Inversión Extranjera Directa (IED) por parte de empresas europeas en América Latina y el Caribe tiene un total acumulado en la región que supera los 693.000 millones de euros. A través del Plan Global Gateway de la UE se perfilan inversiones de “al menos 45.000 millones de euros”.

Ya Europa ocupa la posición de segundo mayor inversor en América Latina y el Caribe, “justo detrás de Estados Unidos”. Esas inversiones están orientadas para que “América Latina pueda comerciar o hacer crecer sus industrias, a que tenga buenos caminos, redes de Internet rápidas y fábricas limpias”. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) aportó 1.800 millones de euros para proyectos de desarrollo sostenible en la región.

Los miles de millones de euros que la UE invierte en América Latina y el Caribe mediante iniciativas sostenibles, “busca mejorar el transporte, la energía verde, la salud y la tecnología en toda la región”. “Estas inversiones benefician directamente a los ciudadanos”, afirman reportes técnicos que destacan, por ejemplo, que la inversión europea en República Dominicana ha servido para apoyar la expansión del Metro de Santo Domingo, mientras afianzan inversiones en turismo y otros sectores.

Ocurre que “la región se encuentra cada vez más integrada tanto a Estados Unidos como a China y a Europa (en ese orden) y que los países de ALC están redefiniendo e incluso diversificando estrategias en estas tres direcciones para afianzar su inserción con el mundo”.

EEUU: mayor inversionista

No obstante este flujo de inversiones europeas, la más grande potencia económica y militar del planeta, Estados Unidos, es “el mayor inversionista en América Latina y el Caribe”. “Acapara cerca del 38% del valor de la inversión extranjera total en la región”, precisan observadores. Han señalado, asimismo, que “estos capitales se centran en el sector automotriz, la tecnología, la minería, el turismo y las energías renovables, aprovechando la cercanía geográfica y las cadenas de suministro locales”.

“En total, el flujo anual de inversiones estadounidenses en estos países supera los US$70.000 millones”. En cuanto a su volumen, “los flujos mundiales hacia la región alcanzan los US$188.962 millones anuales”, de los cuales Estados Unidos inyecta aproximadamente US$71.805 millones al año de forma directa, siendo Brasil (el mercado más grande de la región) y México (gracias a la fuerte integración de sus cadenas de suministro y el comercio fronterizo)” las naciones más beneficiadas.

Aparte de las empresas privadas, Estados Unidos ha sido meticuloso al impulsar en la región lo que se ha denominado “inversiones estratégicas de cooperación”.

En cuanto a infraestructura y comercio, los informes establecen la existencia de “programas recientes para movilizar más de US$3.000 millones en sectores clave como la tecnología y el nearshoring (acercar fábricas a territorio estadounidense)”.A esto se suma el apoyo financiero a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del cual Estados Unidos es el mayor accionista. El BID ha aprobado préstamos y garantías para el sector público y privado de la región que superan los US$13.000 millones al año.

Con estas inversiones y apoyo financiero, Estados Unidos “busca mantener su influencia económica y asegurar materias primas frente a otras potencias”. Asimismo, grandes compañías construyen fábricas en distintos países de la región, a los fines de ayudar a producir más barato y vender más rápido en el mercado estadounidense.

Los mayores receptores de estas inversiones de miles de millones de dólares son México, vecino de Estados Unidos; Brasil y Chile, en América del Sur; el Caribe y Centroamérica, en estas últimas naciones la potencia del Norte realiza inversiones “en el turismo, la energía y la industria textil (ropa) para crear productos cerca de sus fronteras”.

Inversiones UE versus Estados Unidos

Estados Unidos había prácticamente abandonado la región en términos de inversiones y de control político, dando paso al surgimiento de gobiernos de izquierda y a mayores inversiones europeas, China, Rusia, India y de Corea, entre otras naciones.

Mientras las inversiones europeas en la región se estiman en “al menos 45.000 millones de euros”, las de Estados Unidos supera los US$70.000 millones”, una brecha de unos US$25.000 millones de dólares. La brecha se seguirá ensanchando en la medida que el país del Norte arrecie sus políticas de restricciones, bloqueos y sanciones a inversiones de capitales de fuera de la región.

Los casos recientes son Venezuela, Cuba, Perú, Panamá y otras naciones que verán mermar la llegada de nuevos capitales de Europa y Asia (de China, India, Rusia) por las políticas de sanciones de Estados Unidos, en la región.

Al ascender a la presidencia de EEUU, Donald Trump, retomó la aplicación de la política de “América para los americanos” o Doctrina Monroe, la cual el propio mandatario bautizó como la “Doctrina Donroe” y que implica aplicar estrategias que garanticen a esta potencia el control absoluto de la región, la cual considera su “patio trasero”.

Inversiones de China

En tanto, China ha invertido $8,659 millones de dólares, “una cifra menor al máximo de $19,231 millones de dólares registrados en 2019”. El gigante asiático mantiene un flujo constante de capital en la región y supera un total histórico acumulado de $213,000 millones de dólares (destinos: Brasil, Perú, Argentina, Chile y México donde registró $588 millones de dólares) según datos de IA.

Las inversiones rusas en ALC, por su lado, rondan los 100 millones de dólares, “una cifra muy inferior a los miles de millones invertidos por la Unión Europea o Estados Unidos”.

¿Comenzó la guerra en ALC?

En Venezuela, Estados Unidos está imponiendo su control de la producción petrolera y del mercado nacional, obliga a esa nación a comprar productos y servicios de procedencia estadounidense. Panamá fue obligada a romper un acuerdo con China en cuanto al canal, mientras que a Cuba le fue colocado un cerco naval que ahonda más la crisis existencial de esta isla y que ha forzado la salida de allí de empresas europeas, asentadas desde hace muchos años en las áreas de turismo, energía y otros.

En Perú, donde China ha realizado importantes inversiones, especialmente en el Puerto de Chancay, “terminal marítimo considerado el primer centro logístico tecnológico inteligente y automatizado en Sudamérica”, se libra un pugilato en el control político en el que se cree que impondrá, no cabe dudas, la candidata preferida de los norteamericanos, Keiko Fujimori. Algo parecido pasó en Argentina, Bolivia y ahora Colombia. O sea, la guerra comenzó y eso quiere decir que los grandes intereses e inversionistas de Estados Unidos se impondrán en la región.

Para algunos analistas, Estados Unidos “no tiene alternativa económica” para la región y que “por eso ofrece apoyo militar” para, según sus alegatos, enfrentar el narcoterrorismo. Detrás de todo se infiere que hay un “trasfondo político”.

Advierten que es por eso que la potencia estadounidense se ve obligada a militarizar y utilizar la fuerza del dinero en casos como el de Chile, Bolivia, Argentina, Ecuador y Perú, a los fines de alinear con sus intereses la dirección política de la región, acorde a “la política de dominio con el uso de sectores que respondan a los dictados de Washington”.

Pero, ¿paralizarán la UE, China, Rusia, India, Vietnam sus inversiones en la región a causa de las presiones estadounidenses? ¿Frenará Europa sus inversiones en la región para evitar confrontación con su socio, Estados Unidos? ¿Qué pasará con las inversiones chinas?

Vamos a esperar, esto apenas comienza.

*El autor es periodista.

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