Se apareció en su propio velorio
Gritos, desmayos y caos generalizado: una familia del noreste de Brasil que velaba el cuerpo de Gilberto Araujo, de 41 años, le vio entrar a su propio velatorio e interrumpir la ceremonia a la que asistían numerosos amigos y parientes.
El cuerpo que la familia había reconocido era en realidad el de un hombre que se parecía mucho a Gilberto Araujo, pero cuya identidad aún es desconocida, explicó la web G1 de Globo.
Araujo se enteró a través de un amigo que encontró en la calle de que le daban por muerto.