Santo Domingo… la frontera y Haití… 6

Santo Domingo… la frontera y Haití… 6

Miguel Febles

En los días de su alfabetización formal El escribidor veía un mapa en su escuela y todavía lo tiene en la cabeza.

Sus hermanos, que recibieron la misma escolarización, también. El del mapa era un país que empieza en la costa este y termina en una línea sinuosa desde Dajabón hasta Pedernales y viceversa, con 26 provincias y un distrito nacional para aquellos días.

Esto en el término geográfico, porque en cuanto la división y cómo había llegado Haití a ser poderoso en tal medida que el poder le había alcanzado para someter al pueblo dominicano, la historia enmudecía, como enmudecía para explicar por qué el pueblo dominicano se dejó someter.

Antes de que Jean Pierre Boyer borrara la frontera, que era la del Tratado de Aranjuez, Haití había vivido limitado a lo que había sido la colonia francesa de Saint Domingue.

Tras la separación de 1844 se quedó con una parte de lo que había sido la colonia española, de la cual los dominicanos se sienten herederos. Poco faltó para que en su retirada hubiera fijado sus límites en Azua, donde se libraron importantes enfrentamientos desde marzo de aquel año.

La cuestión fronteriza dominico-haitiana, como la denominó Manuel Arturo Peña Batlle en un estudio que es referente, tiene su origen en la actitud de España hacia esta posesión, ubicada en el centro de las islas y, como consecuencia, muy apropiada para vivir en autonomía.

Puerto Rico era pequeña, pero no tanto como las ilas de sotavento o barlovento, era el primer acceso desde el Atlántico y su defensa era poco complicada; Cuba era grande, pero estaba cerca de Yucatán y cerca de la Florida. Santo Domingo terminó siendo compartida con Francia y esto equivalía a reflejar en sus posesiones del Caribe la tirantez del vecindario europeo a cambio de nada.

Si se quiere establecer una fecha, que sea el Aranjuez de 1777, pero antes había habido una aceptación del asentamiento francés en el oeste con el Tratado de Ryzwick, 1697.

Peña Batlle se remonta un poco más atrás, al Tratado de Nimega, 1678 en el caso de España.

La frontera fue borrada primero por España, que entregó su parte de la isla a Francia en 1795 (Tratado de Basilea), la recuperó de hecho en 1809 y de derecho en 1814 (Tratado de París). En 1822 la borró Haití y su establecimiento tras la separación de 1844 fue un proceso de 85 años hasta la firma del tratado fronterizo de 1929.

Hasta entonces fue complicada la dilucidación de la cuestión fronteriza, porque el interés de Haití siempre ha sido ganar tierra hacia el Este.

La de Santo Domingo, conservar lo alcanzado con las armas en el período 1844-56.

Era entonces una frontera terrestre, hoy ha venido a ser una frontera multifacética de la que hay que ganar conciencia, porque frente a esta la lucha es esencialmente moral.



Miguel Febles

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