Martes, 19 de marzo, 2019 | 4:37 am

Salvar a Catalina



Punta Catalina es difícil de defender. Pero ahí está y hay que hacer lo mejor para aprovecharla. Por eso es excelente noticia la contratación de Guggenheim Securities para subastar acciones y asesorar la estructuración de la gobernanza corporativa de Catalina tras la venta, anunciada por el ministro de Hacienda, Donald Guerrero.

Quienes ven en esa planta únicamente un supuesto cuerpo del delito del escándalo de Odebrecht o de alegadas sobrevaluaciones, y en base a ello rasgan sus vestiduras con la sola mención de Catalina, harían mejor alegrándose de que una eventual venta de la planta y su administración privada la saque del destino que padecen empresas estatales de las que nadie se enorgullece.

Si uno de los temores de la oposición es que Catalina sea fuente de corrupción en su manejo, ¿acaso no sería pues mejor quitársela de las manos a voraces políticos incapaces de ser gerentes confiables? Además, devolver al Erario parte de lo invertido no será cosa mala sino muy buena. Cantándose y llorándose simultáneamente no se entiende nada…

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