Salón de la Fama de RD
De acuerdo a varios colegas, referirse al Salón de la Fama del deporte dominicano es un pecado.
Colegas veteranos me advirtieron que cualquiera puede quedar pulverizado por quienes dirigen está entidad, que incluso lo han convertido en una logia.
Aún así me animé a escribir sobre el mismo, debido a que día a día me abordan muchos exatletas y propulsores, quienes desconocen bastante como se manejan las selecciones desde esa entidad.
En verdad desconozco el temor existente entre los periodistas nacionales, pero considero injusto que no exista una regla palpable para seleccionar a nuestros atletas, luego de dar lo mejor de sí. Y que desde la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD) se haga tan poco por enderezar los entuertos que existen en la actualidad.
Tomando como ejemplo el Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown, desde ya se sabe quiénes serán parte de los próximos listados para ser seleccionados, porque tienen como regla cinco años, luego de retirarse.
Sin embargo, aquí los periodistas estamos obligados a votar por los miembros de un listado de atletas que nadie sabe sobre quiénes fueron seleccionados en su disciplina.