Saliendo a matar
Ante el silencio cómplice de muchos estamentos sociales, incluyendo los estatales, la Policía Nacional está en la calle matando a personas sindicadas como delincuentes, cayendo también ciudadanos que son confundidos con las personas a los que evidentemente andan buscando para darle pa bajo.
Luego de la aterradora exhortación que le hiciera al propio jefe policial un grupo de diputados, prácticamente no pasa un día sin que se produzca uno de esos desacreditados intercambios de disparos, en los que caen abatidos esos presuntos delincuentes.
Una manifestación de que hay una cacería fue lo ocurrido la semana pasada en San Cristóbal, donde una patrulla asesinó a un joven al que confundieron con otro que buscaban.
La intención fue evidente, pues el joven muerto, al no tener nada pendiente con la Justicia, no se defendió, no huyó y, por supuesto, no atacó a los agentes: simplemente fue asesinado.
La Policía Nacional en estos momentos compite con la delincuencia misma en materia de muertes violentas, siendo un factor considerable en el aumento de ese índice.
Está más que demostrado que los asesinatos extrajudiciales no reducen la delincuencia, que por el contrario, aumentan la violencia y además sirven para romper las cadenas de complicidades, incluyendo la uniformada.
El Presidente de la República no puede permanecer como un simple espectador, pues su silencio en estos momentos se puede interpretar como una aquiescencia a este proceder.
