Sacerdote y Política (1)
El mundo cristiano anda mal. Las naciones que se llaman cristianas no andan mejor que las no cristianas. En su seno se han desarrollado enormes tensiones ideológicas. Lo que se han desarrollado son castas o grupos de interés: casta de militares, casta de ricos, casta de políticos, casta de profesionales y la casta de los sacerdotes.
Los cristianos(as) hemos aguado el cristianismo. Nuestro cristianismo es todavía muy superficial, es adolescente, a penas ha penetrado en el corazón de la humanidad y por eso no ha sido capaz de cambiar la conducta de las naciones, compuesta en su mayoría por cristianos(as).
La Iglesia, tal como esta hoy reducida a templos, a un código y a una jerarquía desvinculada en gran parte de la vida de los hombres y mujeres no tiene gran fuerza para atraer.
¿De qué otra manera podemos practicar el amor al prójimo, sino es en el campo: social, económico, cultural o político? No podemos seguir presentando una religión angélica, desligada de los problemas del mundo.
Hoy, los pobres del mundo, los abandonados, los analfabetos, los descalzos, los hambrientos, los discriminados, los que se le han negado todo derecho y todos(as), los que arrastran la miseria del mundo, ya no aguantan más.
Los cristianos(as), los hombres y mujeres de América Latina y del mundo ya no resisten más. El mundo entero quiere ver su liberación. Y no es extraño que algunas minorías califiquen de acción subversiva todo intento de cambiar un sistema social que favorece la permanencia de sus intereses.
Desde esta visión es que reflexionamos sobre el papel del sacerdote hoy y traemos a la consideración de todos(as) el Documento de Medellín que al hablar sobre la situación de los sacerdotes en América Latina comienza diciendo:"los grandes cambios de hoy afectan necesariamente a los sacerdotes en su ministerio y en su vida".(11).
Las consecuencias de los cambios no son las mismas en todos los países, ni a todos los sacerdotes, pues afecta más aquellos que están (estamos) comprometidos en los puntos claves de la presente situación de cambios.
El mundo latinoamericano se encuentra empeñado en un gigantesco esfuerzo por acelerar el proceso de desarrollo en el continente. En esta tarea corresponde al sacerdote una tarea específica e indispensable. El no es un mero promotor del proceso humano.
Sabe que está en el mundo para acompañar los grandes cambios que se producen en favor de la construcción de un mundo donde todos(as) seamos hermanos(as).
