Sabina se entregó al   público de Santiago  

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Santiago.-La historia deberá ser contada de otra forma. Joaquín Sabina llegó, deleitó y se entregó sin reservas al público de esta ciudad, al que describió como mucho mejor que el de Santo Domingo, en un concierto que será recordado en el norte del país con el calificativo de antológico.

Es cierto que el lugar no se llenó totalmente, sin embargo contó con una numerosa asistencia que coreó, de principio a fin, todas las interpretaciones del artista, unas 27 canciones extraídas de varios de sus discos, incluyendo, especialmente, temas de la producción “Vinagre y rosas”, que también le da nombre a su más reciente gira.

Una banda impecable, compuesta por 6 músicos, entre ellos Antonio García de Diego y Pancho Varona, que han acompañado a Sabina por décadas, y una corista, Mariíta, que no conforme con cantar como los ángeles, se mueve como nadie.

Buen sonido y confort

Un sonido limpio, un lugar acogedor y un ambiente propicio matizaron los detalles que engrandecieron la actuación del cantautor español.

De buen talante, Sabina, que no pierde la oportunidad de disparar versos, pues es un poeta nato, lo hacía entre canción y canción. Ahí fue que, hablando de las musas le vino su ánimo irreverente cuando adujo que éstas no le llegaban siempre porque se encontraban copulando (con el término más dominicano para el acto sexual) con Juan Luis Guerra y Víctor Víctor.

Dos veces se despidió. Dos veces hizo el público que volviera a escena. Regaló bastón y sombrero, bromeó con su estado de salud al decir que “antes era un artista de protesta, ahora soy un artista de próstata, por eso tengo que sentarme”, lo que fue aplaudido y celebrado por el público.

Producciones Sonar se anotó un éxito de alta escala con la actuación, por primera vez en Santiago, de Joaquín Sabina.

“Tiramisú de limón”, “Viudita de Clicquot”, “Me muero de”, Medias negras”, “Peces de ciudad”, “Y sin embargo”, “Cristales de bohemia”, “Embustera”, “¿Quién me ha robado el mes de abril?”, “19 días y 500 noches” y “Noche de bodas”.

También “Llueve sobre mojado”, “Canción para la magdalena”, “Como un dolor de muelas”, “Por el bulevar de los sueños rotos”, “Aves de paso”, entre otras, a ritmo de bulerías, rock y rancheras llenaron de buena música, canciones antológicas y frases subidas de tono, definieron la gran noche del miércoles 19 de mayo en esta ciudad.

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