Sabia decisión de los partidos
Los dos principales partidos políticos han mandado señales claras de que han asumido el compromiso de presentarle al electorado candidatos a cargos congresionales y municipales libres de sospechas sobre relación con intereses no muy claros.
Los partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Dominicano han objetado las inscripciones en sus respectivos procesos internos de algo más de un centenar de precandidatos, entre las dos organizaciones, en un inédito ejercicio de depuración previa para evitar así que lleguen al Congreso y a los ayuntamientos personas sobre las que pesan sospechas legítimas.
Los partidos, en un ejercicio de diplomacia interna, han preferido no dar nombres y hasta darles la opción de que ellos mismos se retiren. Han hecho bien en no llevarse del cómplice emplazamiento de que tal o cual persona no tiene procesos judiciales abiertos o que no hay condenas en contra de ellos.
Sólo como ejemplo, cuando Pablo Escobar escaló al Congreso Nacional en Colombia no tenía ninguna condena (es decir que técnicamente sobre él no pesaba ninguna culpa), pero todos sabían que se trataba de un narcotraficante de alto nivel. Los que se hicieron de la vista gorda en ese momento se hicieron cómplices de la guerra que luego se desató y de la muerte de otros políticos que como Luis Carlos Galán decidieron enfrentar esa ignominia.
Hacen bien el PLD y el PRD en tomar medidas preventivas para evitar que en sus boletas electorales vayan personas que pudieran constituirse en brazos del bajo mundo en el Congreso y los ayuntamientos.
No hay que esperar condenas de los tribunales para saber que una persona tiene vinculaciones con el bajo mundo.