Rutas cortas

Empezando el año tenemos un tema enojoso: el aumento en el precio de los pasajes.

Se trata de un proceso cíclico que envuelve una diversidad de intereses, pero siempre, los más perjudicados son los que pagan por el servicio.

A la mesa de diálogo, por llamar de alguna forma la reunión de los sectores involucrados, van el Gobierno y los dueños de los vehículos que dan el servicio.

Hay amenaza de que los pasajes aumenten sensiblemente. Con diálogo o sin diálogo los empresarios del transporte favorecen un aumento. El tiempo y la magnitud de los acuerdos con el Gobierno pondrán la frontera en el monto de ese aumento.

El transporte es uno de los sectores que cuenta con un colectivo de instituciones creadas para su regulación; y que deberían incidir en un mayor control.

No es así. Hace poco cobró vigencia el anuncio de un proyecto de ley para regular el sector. Habrá que ver el alcance que tendrá esa ley ante un problema que luce ingobernable.

Lo lamentable es que con cada alza hay un significativo acortamiento de las tradicionales rutas.

De imponerse el aumento, cosa que sería lamentable, habrá muchos usuarios que optarán por hacer estas rutas cortas caminando, protegidos por el sol con grandes y protectoras sombrillas.

Sería una decisión muy conveniente para la economía familiar caminar un poco, e incluso hasta para la salud.