Rose, a 30 años de su condena

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Hugo López Morrobel

El dicho popular que reza “ el que la hace la paga”, puede tener muchas variantes, dependiendo de qué busquen quienes imponen las sancione, al tipo de infracción o delito, y de las repercusiones que tenga en el presente y futuro de, además hay que tomar en cuenta si la justicia está secuestrada o es independiente.

Cuando se aplica la pena de muerte en algunos sistemas de justicia donde esta aprobada, es porque el crimen es imperdonable, pero los autores de esos hechos a veces tienen la suerte de que se aminoren sus penas.

Por eso creo que en el caso de suspensión de por vida que impuso la Mayor League Baseball, al ex jugador y manager Pete Rose, por apostar a favor del equipo que dirigía, los Rojos de Cincinnati, debería de ser reevaluada, porque es una especie de condena similar a la horca, silla eléctrica o inyección letal.

Por ser el primer caso descubierto, todo indica que se quiso dar un ejemplo, pero a más de 30 años expulsado del béisbol y con 80 de edad, se le debe dar la oportunidad de reivindicarse, porque ha mostrado arrepentimiento, a pesar de que está en vigencia una regla que establece que “peloteros, dirigentes o empleados que apuestan al béisbol será declarados inelegibles con carácter permanente”.

Las infracciones cometidas por los Astros de Houston con el robo de señas en la temporada regular y la postemporada de 2017, y en un lapso de 2018, son tan o más graves que las de Rose, sin embargo, todos los protagonistas de esa acción recibieron una leve sanción y están dirigiendo y jugando.

Muchos otros, como Roger Clemens, Barry Bonds, Alex Rodríguez, por solo citar tres casos, acusados y comprobado de que consumieron esteroides, están hoy inmersos en el mundo del béisbol y compitiendo en las boletas para ser inmortales de Cooperstown.

Todo aparenta que para las Grandes Ligas, Pete Rose es único malo de la película, pero como reflexionaba el escritor y pensador español Ramón de Campoamor (1817-1901), :‘’nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

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