“Rojo”: una obra de duelo entre el arte, el poder y el miedo a ser olvidado

  • Orestes Amador y Shalim Ortiz protagonizan el drama de John Logan que enfrenta dos generaciones de artistas.

las interpretaciones de Orestes Amador y Shalim Ortiz son magistrales en esta obra que  confronta arte y poder.
las interpretaciones de Orestes Amador y Shalim Ortiz son magistrales en esta obra que confronta arte y poder.

Santo Domingo.-¿Qué sucede cuando un artista alcanza la cima de su carrera y comienza a sentir que el mundo que lo consagró está cambiando? ¿Puede el arte conservar su esencia cuando entra en juego el dinero y las nuevas corrientes amenazan con desplazar a los grandes maestros?

Estas interrogantes atraviesan Rojo, la obra del dramaturgo estadounidense John Logan que llegó por primera vez al país, bajo la producción de Apoloniuss Producciones, con una propuesta teatral que trasciende la historia de un pintor para adentrarse en los conflictos que acompañan la creación artística.

Pieza

La pieza encuentra en las interpretaciones de Orestes Amador y Shalim Ortiz el vehículo para desarrollar un enfrentamiento intelectual, emocional y generacional entre dos hombres que observan el arte desde perspectivas distinta

La historia se sitúa en el Nueva York de finales de los años cincuenta. Mark Rothko, uno de los grandes exponentes del expresionismo abstracto, recibe un encargo de enormes dimensiones económicas y artísticas: realizar una serie de pinturas para un exclusivo restaurante. Para asumir el trabajo, contrata a Ken, un joven pintor que lo admira y llega a su taller dispuesto a aprender de su experiencia.

Maestros

Lo que comienza como una relación entre maestro y discípulo pronto se convierte en una confrontación sobre la naturaleza del arte, el valor de la experiencia, la responsabilidad del creador y el temor a perder vigencia ante el paso del tiempo.

Orestes Amador: intensidad de un maestro en conflicto.
En la piel de Mark Rothko, Orestes Amador construye un personaje de temperamento fuerte, pensamiento incisivo y profundas contradicciones. Su interpretación transmite la exigencia de un artista que defiende sus convicciones con vehemencia, mientras intenta comprender las transformaciones que amenazan su universo estético.

Silencio

Amador se adentra en la complejidad del pintor y consigue que sus reflexiones no se queden en simples discursos sobre el arte. Sus gestos, silencios, reacciones y cambios de intensidad contribuyen a revelar a un hombre que, detrás de su autoridad intelectual, también enfrenta sus propias inseguridades.

“Rojo”: una obra de duelo entre el arte, el poder y el miedo a ser olvidado
Bajo la dirección y producción general de Ramón Santana.

Su experiencia actoral queda de manifiesto en las escenas de mayor confrontación, cuando el personaje exige de su interlocutor capacidad para argumentar y el valor de cuestionar aquello que parece incuestionable.

Creador

El Rothko de Amador no es únicamente un maestro empeñado en transmitir sus conocimientos. Es también un creador que lucha por preservar su identidad en un momento en que las nuevas tendencias comienzan a redefinir el panorama artístico.

Como Ken, Shalim Ortiz representa la inquietud de un joven artista que busca conocimientos, herramientas y nuevas formas de comprender su oficio.

Teatro

— Duo de actores
La interacción entre ambos actores constituye uno de los ejes fundamentales de ROJO: mientras Rothko defiende la profundidad y la trascendencia del arte, Ken encarna la necesidad de abrirse a nuevas posibilidades.

Sobre el autor

Carme Luz Beato