Rock insta a medios debatir problemas del narcotráfico
Santo Domingo.-El vicepresidente del Consejo Ejecutivo del periódico El Universal, de México, Roberto Rock, afirmó anoche que los medios de comunicación deben debatir con los diversos sectores de la sociedad el problema del narcotráfico y el crimen organizado, para que la sociedad conozca las repercusiones de ese flagelo.
El periodista azteca, al participar en el coloquio Peligros y amenazas del narcotráfico contra la libertad de expresión organizado por el periódico EL DÍA, precisó que concentrar la discusión en términos policíacos o militares retrasará posibles soluciones.
Rock, quien también fue director de El Universal, expresó que el camino de la solución está en el debate.
En ese sentido, dijo que los periodistas no deben ver a las fuerzas armadas y los cuerpos policiales como los únicos encargados de combatir el flagelo de las drogas y la violencia que genera ese problema.
Acotó que los medios informativos no deben caer en el circulo vicioso de buscar culpables, o sencillamente dedicarse a presentar las simples informaciones policiales. Manifestó que los periodistas debemos informar a la sociedad y educar sobre cómo hacerlo bien.
Autocensura
El destacado comunicador mexicano dijo que muchos periodistas se amparan en la autocensura para evadir la violencia que genera el narcotráfico, pero advirtió que, además de que significa una limitación para el oficio y para la sociedad, no ofrece garantía.
El narco y sus estrategias
Roberto Rock advirtió que el narcotráfico tiene sus estrategias de comunicaciones, ya que busca impactar a la sociedad, no sólo mediante intimidación y terror, sino con roles sociales que son seguidos por jóvenes o sectores populares, frecuentemente tolerados por la comunidad y los medios. Consideró que caso contrario sucede con las autoridades, las que, en el caso de México, en ocasiones tienen torpe difusión de los hechos en materia de combate al crimen.
Enemigos
Rock indicó que algunos de los enemigos están en casa de los periodistas, y citó entre ellos la falta de una política editorial clara, la desprotección laboral y la baja calidad ética.
Recomendó el establecimiento de estándares éticos y manuales de procedimientos en materia de cobertura de crimen y definir una agenda para dar contexto y estimular debates sobre el crimen.
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