Santo Domingo.- El exministro de Educación Roberto Fulcar rompió el silencio tras cuatro años de cuestionamientos asegurando que su honorabilidad ha quedado demostrada luego de que "un detractor reconociera ante la justicia la falsedad de sus acusaciones" pidiendo perdón público por el enorme daño moral provocado a toda su familia durante una feroz campaña de descrédito.
Al reflexionar sobre este largo proceso de reivindicación personal el exfuncionario recordó que tras salir de la institución acudió directamente a la Cámara de Cuentas para pedir una investigación formal precisando textualmente que "la verdad no necesita gritar para existir" optando siempre por defenderse entregando documentaciones legales en lugar de entrar en un destructivo juego de descalificaciones públicas.
No celebra el dolor ajeno
Sobre el sorpresivo desenlace judicial el dirigente político afirmó que no celebra el dolor ajeno ni busca devolver los graves insultos recibidos indicando con gran alivio que finalmente "el tiempo ya puso cada cosa en su lugar" según el extenso y emotivo documento que el educador publicó de manera íntegra mediante su cuenta oficial de la red social X.
EL TIEMPO PUSO CADA COSA EN SU LUGAR
— Roberto Fulcar (@RobertoFulcar) August 22, 2026
En agosto de 2022, después de salir del Ministerio de Educación, fui a la Cámara de Cuentas.
No fui a esconderme.
No fui a justificarme ante las cámaras.
No fui a responder una acusación con otra acusación.
Fui a hacer algo mucho más… pic.twitter.com/YNt3dUWGDD
El exministro aprovechó la redacción de este comunicado para enviar un profundo mensaje de concientización a toda la sociedad dominicana sobre el uso irresponsable de las vías de comunicación señalando claramente que "la palabra puede destruir una reputación, una familia y una vida" perdonando al mismo tiempo a todas aquellas personas que lo juzgaron a priori sin conocer la verdad.
Agradecimiento
Para concluir su emotivo mensaje de descargo moral Fulcar agradeció a quienes lo acompañaron durante los difíciles momentos de su gestión destacando que desde el año dos mil veintidós él prefirió defenderse exclusivamente ante las instituciones asegurando firmemente que "el tiempo no discute, el tiempo demuestra" cerrando así uno de los capítulos más amargos de su extensa trayectoria profesional.
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