Santo Domingo.– “El río Ozama es una de las principales arterias naturales del Gran Santo Domingo. Sin embargo, en las últimas décadas también se ha convertido en el reflejo más crudo de nuestros errores como sociedad: crecimiento urbano desordenado, vertidos de aguas residuales y desechos industriales, acumulación de residuos sólidos, asentamientos informales sin servicios básicos y una insuficiente fiscalización ambiental”.
La afirmación pertenece al biólogo Lemuel Familia Rodríguez, asesor en materia medioambiental y residuos sólidos del Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE), quien aseguró que este importante caudal se encuentra en estado crítico, una realidad ampliamente documentada por comunidades, académicos y organizaciones ambientales.
No obstante, sostuvo que el país comienza a enviar señales claras de cambio, y que recientemente se han adoptado decisiones relevantes que colocan la recuperación del río en el centro de la agenda pública.

“Por un lado, la declaratoria municipal que reconoce al Ozama como patrimonio natural urbano, estableciendo un marco de protección más firme, declara sus márgenes como zonas de interés municipal y exige evaluaciones ambientales para cualquier desarrollo cercano. No se trata de un gesto simbólico, sino de un primer paso legal para ordenar lo que durante años se permitió sin control”, expresó a EL DÍA el también experto en humedales.
A este esfuerzo, explicó, se suma el Decreto 531-25, que crea una Comisión para la recuperación de los ríos Ozama e Isabela, integrada por varias instituciones del Estado, con un fondo especial para saneamiento y control de residuos, además de sanciones más severas contra los vertidos ilegales. El decreto eleva la recuperación de estos ríos a una prioridad nacional.
En ese contexto, Familia precisó que el pasado 2 de febrero se realizó el lanzamiento del Gabinete Ozama, liderado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, una iniciativa que reconoce la complejidad del problema y la necesidad de soluciones integrales.
Indicó que no se trató de un simple acto protocolar, sino del punto de partida para la elaboración de un plan estructurado en favor de esta vital fuente de agua.
Con la puesta en marcha del Gabinete, quedaron establecidas diversas mesas de trabajo —aguas residuales, residuos especiales, innovación, ordenamiento territorial, cooperantes y residuos sólidos— que permitirán abordar las causas estructurales de la contaminación desde distintos frentes.
Desde el Ayuntamiento de Santo Domingo Este, señaló, se asumirá la coordinación de la mesa de residuos sólidos, conscientes de que una parte significativa de la contaminación que llega al Ozama proviene de una gestión inadecuada de los desechos urbanos.
“No es posible hablar de rescatar el río sin transformar la manera en que se producen, manejan y disponen los residuos”, subrayó.
Sin embargo, el biólogo insistió en que ninguna política pública será suficiente sin la participación activa de la ciudadanía. Evitar lanzar basura en cañadas e imbornales, denunciar vertidos ilegales, participar en jornadas comunitarias y educar a las nuevas generaciones son acciones sencillas, pero con un impacto real, por las que dijo hay que seguir abogando.
“El río Ozama no está perdido. Hoy tenemos una segunda oportunidad. La pregunta no es si podemos recuperarlo, sino si estamos dispuestos, como Estado y como ciudadanos, a asumir la responsabilidad que esto implica, porque rescatar el Ozama es también rescatar una parte esencial de nuestra ciudad y de nuestro futuro”, reflexionó.