Reyes filósofos de Platón
Una de las tesis platónicas más conocidas es su defensa de que la sociedad humana únicamente alcanzará su perfección cuando esté regida por reyes que sean filósofos.
Dicho en el presente significa que únicamente si los más capaces, los más sabios, ejercen el poder, tendremos la garantía de un buen gobierno. Su argumento se encuentra con claridad en su obra La República y en la conocida Carta VII.
Para alcanzar ese estadio político Platón no pretende que dichos sabios sean escogidos democráticamente, ni llegar al poder mediante un golpe de Estado. El genio ateniense tenía bien claro que ni el pueblo llano, ni quienes alcanzan el poder mediante la violencia, garantizan un buen gobierno.
La vía es la educación, por eso Platón fundó una escuela, La Academia, que procuraba formar a futuros gobernantes. El caso más ejemplar fue Alejandro Magno, quien tuvo de preceptor a Aristóteles, el egresado más brillante de La Academia.
La democracia representativa, en nuestro tiempo, no puede pretender la escogencia de los mejores gobernantes, si no garantizar el acceso al poder de grupos políticos sin recurrir a la violencia, conservando o cambiando dichos grupos políticos en plazos regulares de tiempo. Es un medio de legitimación del acceso al poder mediante el respaldo electoral de mayorías.
Por tanto la voz del pueblo no es la voz de Dios. Más voz tiene el dinero, la propaganda y las crisis económicas a la hora de escoger un gobierno democrático, por su influencia sobre la voluntad de los votantes.