Resultados ajustados
Cuando los resultados electorales son cerrados, como ha ocurrido en Perú, es difícil que el candidato ganador cuente con el reconocimiento de su contrincante.
Y esto tiende a ser más improbable si en algún momento del conteo de votos, como ocurrió en la disputada elección entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, se ha producido el efecto columpio, con uno arriba en un momento y abajo poco después.
Aquí ocurrió en una disputada elección entre los dos longevos Joaquín Balaguer y Juan Bosch, mayo de 1990, y muchos deben recordar todavía la extendida maratón de cuenta y recuento de votos y la renuencia del perdedor a reconocer la victoria del otro.
Paciente
La señora Fujimori todavía no ha salido a la calle a reclamar que se le acepte como ganadora por unos 40 mil votos en una elección a la que concurrieron millones de personas. Los resultados cercanos suelen causar dificultades, como cuando John F. Kennedy se impuso a Richard Nixon en 1960, por 127 mil votos populares.