Respeto a la cuota de la mujer

Desearíamos que en nuestra sociedad no existieran razones que justificaran legislaciones estableciendo cuotas mínimas de participación para la mujer.
Lamentablemente, por razones económicas, históricas, educativas y sociales la mujer tiene muchos obstáculos para su desarrollo.
Aún persisten las desventajas de la mujer a la hora de recibir oportunidades frente a las que recibe el hombre. La Constitución establece que no deben existir otras diferencias que las que resulten de los talentos o virtudes de cada quien, pero aún no hemos llegado a ese estado, por lo que el mismo Estado debe promover iniciativas encaminadas a alcanzar ese precepto constitucional.
La existencia de leyes que establezcan cuotas mínimas de participación de la mujer son simplemente una forma de ayudar a que se vayan derribando los muros existentes.
Aspiramos a una sociedad que no requiera de esas legislaciones, pero mientras las condiciones de igualdad por género no sean plenas, debemos darnos algunos mecanismos jurídicos para proteger la participación de las mujeres en las actividades políticas, económicas y sociales.
Dentro de esa dinámica se enmarca la ley que establece una cuota mínima de participación femenina en cargos electivos.
En principio, su aplicación resultó un engaño, porque en las posiciones de arrastre se cubría la cuota de la mujer con los puestos no ganables.
Desde hace dos elecciones se decidió que de cada tres cargos, en las listas cerradas, una debía ser mujer. La situación mejoró. El voto preferencial a nivel de diputados aún plantea algunos retos, porque la mujer sigue enfrentando las barreras económicas al momento de promover candidaturas.
Pero en fin, estos mecanismos han servido de avance y hay que ser rígidos en su aplicación, hasta tanto existan los elementos sociales discriminatorios por género.
Los partidos deben acoger con beneplácito la decisión de la Junta Central Electoral de mantener la rigidez en la aplicación de la proporción de la cuota, para evitar que aún con la ley de la cuota de participación política femenina las mujeres tengan que ver tronchadas sus posibilidades de participación igualitaria, que no es lo mismo que privilegiada.