Resistan
Al dar cultura y principios religiosos prevenimos a los delincuentes
San Juan Bosco
Este 31 de enero se conmemora el Día Nacional de la Juventud, instituido en honor de quien dedicara toda su vida a la formación y guía de jóvenes y niños, San Juan Bosco.
Como nación, recibimos esta fecha con un panorama que no podría ser más sombrío pues los mensajes e insumos que se están ofreciendo a las nuevas generaciones son absolutamente deleznables.
Ciertamente, podríamos decir que la sociedad, en su conjunto, es la que ha prolijado que una serie de principios y valores se estén disipando con el tiempo; pero no es menos cierto, que el Estado como tal, no ha cumplido su rol de trazar las pautas de conducta, y más aún, ha aupado los antivalores con sus cuestionables actitudes y manejos.
Ha sido más que evidente que desde el poder se ha promocionado el culto al enriquecimiento, no importa los métodos, y qué decir de la vida de francachela. De seguir ese camino, nos debemos preparar para lidiar con futuras generaciones de delincuentes y narcotraficantes, únicos mecanismos que le son presentados como opción de progreso por los corruptos que actualmente nos dirigen.
Para muestra un botón: ¿Cómo es posible que en una institución llamada a sentar la diferencia, como debería serlo el Ministerio de la Juventud tenga en su nómina una abultada cantidad de viceministros, muchos de los cuales, ¡ni despachos poseen!? Imagínense ustedes, si aquellos llamados a dar el ejemplo, apenas siendo mozalbetes ya son parásitos del Estado.
A pesar de la palabrería vacía de quienes nos gobiernan, los números no mienten. La República Dominicana posee actualmente la mayor tasa de desempleo en toda América Latina de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL); mientras el promedio de la región es 7.6 %, nosotros alcanzamos el 14.4 % (2010). De ese número, el 30.4 % son jóvenes, casi el doble de cualquier otro país de la región. Esa suma en nuestro país, equivale a unos 700,000 jóvenes desempleados.
Al momento que todo esto sucede, la pareja presidencial se niega a otorgar el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, y su candidato títere sólo puede aspirar a que algún día Leonel o Margarita den la orden para que, de una vez por todas, se inicie la revolución educativa necesaria y con ello nos libremos de ocupar el último lugar en calidad de la misma.
Eso es lo que hubiera añorado en vida San Juan Bosco.
Apelo a todos los jóvenes que leen estas líneas y sobre todo a su espíritu puro. Lo que ustedes viven en este momento puede ser transformado: no todo el mundo es ladrón, no todo el que va al Estado es a lucrarse. Hemos tocado fondo, y eso tiene un lado positivo, no nos queda otro camino que el ascender de ahora en adelante.
Un aliado está cada vez más cerca, ¡resistan!