República Dominicana, entre países con mayor demora en acceso a terapias contra cáncer

  • Diego Felipe Ballén advierte que una nueva terapia puede tardar 5.7 años en llegar a los pacientes. Innovación. Avanza más rápido que capacidad de sistemas sanitarios para cobertura.

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México.-República Dominicana ocupa la séptima posición entre diez países latinoamericanos analizados por el tiempo que tarda en incorporar nuevas terapias oncológicas a la disponibilidad pública.

Vista desde el extremo de mayor retraso, es el cuarto país con la demora más prolongada, sólo por debajo de Colombia, Chile y México.

El proceso puede superar los cuatro años desde que un tratamiento recibe la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) o de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

La situación refleja una de las principales brechas de la atención del cáncer en América Latina: los avances científicos se producen con mayor rapidez que la capacidad de los sistemas sanitarios para evaluarlos, autorizarlos, financiarlos e incluirlos en sus coberturas.

Una urgencia…
El doctor Diego Felipe Ballén, jefe del Programa de Oncología Gastrointestinal del Instituto Nacional de Cancerología de Colombia, explicó que una nueva terapia oncológica tarda, en promedio, 5.7 años en completar el proceso hasta llegar a los pacientes de la región.

Esto significa que un tratamiento presentado actualmente en un congreso científico podría no estar disponible en algunos países latinoamericanos hasta 2030 o 2031.

Para entonces, la investigación podría haber desarrollado medicamentos más eficaces, nuevas combinaciones terapéuticas o alternativas con menor toxicidad.

En el caso del cáncer, donde el tiempo puede modificar el pronóstico, la espera no representa únicamente un trámite administrativo.

“Para un paciente con cáncer, la urgencia es su propio caso”, sostuvo Ballén al referirse a enfermedades avanzadas en las que la expectativa de vida puede ser inferior a un año cuando no existe una terapia efectiva. La demora también limita la capacidad de los especialistas para ofrecer tratamientos acordes con los avances científicos más recientes.
Mientras algunos países incorporan las nuevas terapias poco después de comprobar sus beneficios, otros continúan utilizando opciones más antiguas mientras concluyen los procesos regulatorios, económicos y administrativos.

Sin garantiza de acceso
El recorrido de un medicamento no termina cuando una agencia regulatoria autoriza su comercialización. Después de esa decisión, debe atravesar evaluaciones económicas, negociaciones de precios y procesos de inclusión en los planes públicos o privados de cobertura.

De acuerdo con los datos presentados, alrededor del 61 % de los medicamentos oncológicos aprobados internacionalmente cuenta con autorización local en los países estudiados.

Sin embargo, sólo cerca del 35 % alcanza una disponibilidad pública total o parcial. Esta diferencia demuestra que aprobar un medicamento no significa necesariamente que el paciente podrá recibirlo.

El tratamiento puede estar autorizado legalmente, pero permanecer fuera del catálogo de prestaciones, no ser financiado por la seguridad social o estar disponible únicamente para quienes puedan pagarlo.

Los procedimientos
Costa Rica presenta uno de los tiempos más cortos entre las naciones evaluadas, aunque el acceso efectivo depende de que el medicamento sea incorporado por la Caja Costarricense de Seguro Social. Colombia aparece como el país con la demora más prolongada. Ballén explicó que durante años esa nación combinó retrasos regulatorios con un sistema que facilitaba el acceso una vez autorizado el tratamiento.

No obstante, señaló que recientemente también se han presentado dificultades para garantizar su entrega oportuna.
La posición de República Dominicana evidencia la necesidad de reducir el tiempo que transcurre entre la aprobación internacional de una terapia y su disponibilidad efectiva para los pacientes.

Agilizar evaluaciones
La doctora Isabella Grueso, directora de Políticas Globales de Oncología de Pfizer, planteó que los países latinoamericanos pueden establecer mecanismos más ágiles para evaluar medicamentos estudiados y autorizados previamente por agencias regulatorias de referencia, como la FDA y la EMA.

A su juicio, estos tratamientos no deberían atravesar procesos prolongados que repitan evaluaciones científicas ya realizadas.
Los sistemas podrían concentrarse en analizar su aplicación en el contexto nacional, negociar precios y definir los mecanismos de financiamiento necesarios para incorporarlos a la cobertura.

Este proceso requiere coordinación entre las autoridades sanitarias, los organismos reguladores, la seguridad social y las instituciones responsables de administrar los recursos públicos.

Una autorización sin financiamiento puede dejar el medicamento fuera del alcance de la mayoría de los pacientes.
También es necesario establecer plazos definidos para cada etapa, desde la solicitud de registro hasta la decisión sobre la cobertura. La falta de tiempos claros puede prolongar la espera y dificultar que médicos y pacientes conozcan cuándo una terapia estará disponible.

Foro

— En oncología
Estos datos fueron explicados por los especialistas de distintos países a periodistas de la región en el marco del Encuentro Latinoamericano de Periodistas: Avances y Desafíos en Oncología. El foro se desarrolló en México.

Innovaciones que cambian el pronóstico
Terapias. Durante las últimas dos décadas, la oncología ha experimentado una transformación impulsada por la inmunoterapia, las terapias dirigidas y el análisis molecular de los tumores. Las terapias dirigidas permiten identificar una vía utilizada por el cáncer para crecer y bloquearla mediante un medicamento.

A diferencia de la quimioterapia tradicional, buscan actuar con mayor precisión sobre las células tumorales y reducir el daño en los tejidos sanos.

Ballén señaló que estas innovaciones han prolongado la supervivencia y mejorado la calidad de vida de pacientes que antes disponían de pocas alternativas.

América Latina cuenta con centros preparados para desarrollar investigaciones de fases uno, dos y tres. Los participantes pueden recibir medicamentos con evidencia preliminar de seguridad y eficacia, aunque todavía se encuentren bajo evaluación.

Ballén consideró necesario explicar mejor a la población en qué consisten estos estudios. Los pacientes deben recibir información completa sobre sus posibles beneficios, riesgos y condiciones antes de decidir su participación.

Sobre el autor

Dayana Acosta

Periodista dominicana con maestría en Comunicación Corporativa y Gerencia Hospitalaria y Seguridad Social. Apasionada de la investigación y de contar historias con propósito.