La remolacha ha ganado protagonismo en los debates sobre alimentación saludable tras ser señalada por especialistas como un aliado potencial contra la inflamación y a favor de la salud cardiovascular. Aunque durante años fue un vegetal secundario en la dieta cotidiana, hoy figura entre los alimentos más valorados por su perfil nutricional.
De acuerdo con reportes publicados en The Independent, expertos en nutrición destacan su riqueza en micronutrientes y compuestos bioactivos. La remolacha contiene vitaminas, minerales, fibra y nitratos naturales, sustancias que pueden contribuir a mejorar la circulación sanguínea y favorecer la reducción de la presión arterial.
Diversos estudios han asociado el consumo de zumo de remolacha con descensos moderados de la presión arterial, aunque los especialistas advierten que se necesitan investigaciones más amplias para confirmar estos efectos a largo plazo. El dietista clínico Richard Allison ha señalado que sus compuestos pueden generar mejoras funcionales en el organismo, especialmente en el sistema cardiovascular.
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Composición, digestión y control del peso
Uno de los mayores atractivos de la remolacha es su bajo aporte calórico. Una porción de 100 gramos de remolacha hervida aporta aproximadamente 45 calorías y cerca de dos gramos de fibra, lo que la convierte en una alternativa ligera y saciante frente a otros alimentos más calóricos.
Su característico color púrpura se debe a los betalainas, compuestos antioxidantes vinculados con la reducción del estrés oxidativo. El experto en fermentación Johnny Drain ha resaltado la importancia de consumir vegetales de distintos colores —la llamada “regla del arcoíris”— para favorecer la diversidad del microbioma intestinal y fortalecer el sistema inmunitario.
La fibra presente en la remolacha también contribuye a mejorar el tránsito intestinal, aumentar la sensación de saciedad y apoyar el equilibrio metabólico.
Aliada del rendimiento deportivo
El interés por la remolacha se ha extendido al ámbito deportivo. Análisis sistemáticos recientes sugieren que la suplementación con zumo de remolacha puede mejorar la resistencia aeróbica y la eficiencia en el uso del oxígeno por parte de los músculos.
Según Allison, tanto corredores como ciclistas y deportistas de equipo han incorporado este alimento en su rutina debido a su potencial para optimizar la recuperación y el rendimiento, especialmente en disciplinas de alta intensidad.
Para quienes buscan aprovechar sus beneficios antes del ejercicio, los especialistas recomiendan consumir hasta 250 mililitros de zumo de remolacha entre dos y tres horas antes de la actividad física, debido a su mayor concentración de nitratos en formato líquido.
En el marco de una dieta equilibrada, se aconseja ingerir una o dos piezas medianas varias veces por semana. Para preservar mejor sus nutrientes, es preferible consumirla cruda, rallada en ensaladas o ligeramente cocida al vapor, evitando cocciones prolongadas que puedan reducir parte de sus compuestos activos.
En definitiva, la remolacha no es un alimento milagroso, pero sí un complemento nutricional con respaldo científico creciente, capaz de aportar beneficios cardiovasculares, digestivos y energéticos cuando se integra dentro de un estilo de vida saludable.