Reiteración
Un colectivo de organizaciones levanta la bandera de un paro nacional, con argumentos que en buena medida son válidos, amparados por la libertad que otorga la democracia para estas actividades.
Un país constituye el territorio donde vive una colectividad, incluidos extranjeros que hacen una opción de vida, mediante las leyes, para residir definitiva o temporalmente, confiando en el ambiente de paz, de madurez cívica y la armonía social que nos caracteriza como nación.
La clase gobernante, independientemente de quien nos gobierne, tiene el compromiso de asumir responsabilidades, enfrentar grandes desafíos y grandes retos. El llamado a paro nacional es uno de ellos.
Es responsabilidad de todos que el paro programado se desarrolle, por ambas partes, con apego a las leyes y que encuentre un total rechazo a cualquier intento de alterar el orden público y de torcer el ambiente de madurez cívica que hemos alcanzado.
El apoyo a los reclamos que hacen los movimientos sociales, justos y válidos, con apego a sus razones, no puede ser un pretexto para que la jornada no se haga pacífica y ordenada y sin excesos de ningún tipo.
De manera que reiteramos nuestro llamado a todos para que la jornada transcurra pacíficamente.
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