Reforma Laboral en Europa

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Por décadas la Unión Europea se jactaba de su famoso estado de bienestar que tantos beneficios brinda a sus ciudadanos, especialmente aquellos que se encuentran desempleados o en estado de indigencia. Luego de la explosión de la crisis económica que afectó a gran parte del mundo, sacudiendo a las principales potencias económicas de occidente y de Europa, el mantenimiento de un caro sistema de bienestar social a expensas del endeudamiento local se hace cada vez más insostenible, poniendo en tela de juicio los paradigmas con que están establecidos estas sociedades del viejo mundo.

Países como Portugal, Italia y España ya están envueltos en un proceso de reforma laboral, con el objetivo de abaratar los costos del despido, al mismo tiempo que provocaría flexibilidad dentro de las empresas a la hora de la contratación.

En el caso luso, las cosas se extreman, planteándose la disminución del periodo de vacaciones, eliminación de días festivos nacionales y las rebajas del pago de horas extras. En el caso de las indemnizaciones por despido, se han reducido de 30 días por año trabajado a ocho días por año.

Por el lado de los costos, en España el poder ejecutivo generalizó el despido otorgando veinte días por año trabajado y anula el despido exprés, que tiene una indemnización de 45 días por año trabajado. En caso de que el despido sea por razones improcedentes, se redujo desde los 45 días por año trabajado a 33 días por año trabajado y 42 mensualidades. Asimismo, la reforma excluye los salarios de tramitación, que eran la causante que más del 60% de los despidos se hacen vía despido exprés.

Por el lado de la flexibilidad, ahora las empresas españolas tendrán la posibilidad de adaptar a su conveniencia la jornada de trabajo, el horario, el salario y el sistema de bonificación de sus empleados. Del mismo modo, se establecerán estímulos para el reajuste de la jornada de trabajo o la suspensión temporal de los contratos, ante escenarios de caídas en la demanda del producto o servicio ofrecido por la empresa.

Desde que salió pública esta reforma del nuevo gobierno del Partido Popular encabezado por Mariano Rajoy, miles de personas en todo el territorio ibérico se lanzaron a las calles al unísono contra la reforma laboral. El PP la ha catalogado como una reforma necesaria, mientras el opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) la tildó de “injusta, innecesaria e ineficaz”.

Los gobiernos europeos tienen claro que la única salida en el corto plazo para recuperar la competitividad especialmente de los países periféricos como Portugal y España, dada la imposibilidad de cada país de depreciar su moneda para hacer sus exportaciones mas atractivas, es mediante un ajuste de precios y salarios para incidir positivamente sobre la productividad para que sirva de polea para sacar adelante estas economías del estancamiento en que se encuentran, teniendo como zapata la recuperación de la confianza y la vuelta a la senda de la creación de empleo. Estas medidas tienen un costo político muy alto, pero precisamente en ese momento es donde se diferencian los políticos de los estadistas; lo políticos se preocupan en las próximas elecciones, mientras los estadistas se preocupan de la próxima generación.

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El Día

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