Reforma al Código Laboral
La discusión sobre reformar el Código Laboral debe partir de alguna base.
No es posible que hasta se haya conformado una Comisión para revisarlo sin que el país sepa con claridad qué se revisará, lo que da pie a cualquier sospecha.
Hay temores, quizá bien fundados o no, de que las pretendidas modificaciones atenten contra derechos adquiridos por los trabajadores.
El sector empresarial ha sido el promotor de las reformas al Código Laboral, pero hasta el momento no ha hecho planteamientos concretos de los aspectos que entiende deben ser modificados.
Por lo tanto, no se vislumbra un sólido punto de partida que permita una discusión sincera y transparente.
Los sectores empresariales y sindicales tienen puntos de coincidencias y buena voluntad para dialogar, pero la confianza se gana poniendo todas las cartas sobre la mesa.
El Código Laboral toca un nervio muy sensible de la economía y el plan de gobierno de la actual administración.
Todos han de coincidir en apoyar las iniciativas para obtener empleos de calidad y formales, pero probablemente haya disenso en el camino que se debe tomar para lograr esa meta.
El diálogo transparente solo será posible si se parte de propuestas concretas y sinceras.
