Reforestación con ríos más sanos

El territorio que conforman Haití y la República Dominicana es una porción de tierra de múltiples contrastes y problemas que incluye, en primer lugar la degradación ecológica, para sólo citar el más preocupante.
No existe una oficina, una institución del Estado, que tenga hasta hoy las estadísticas de cuántas jornadas de reforestación se han hecho en el país y, mucho menos, una evaluación de sus efectos.
Salvo las informaciones de los periódicos, no hay un registro confiable, oficial, que oriente en torno a las tareas reforestadas en las últimas tres décadas bajo los operativos, sistemáticos u ocasionales, llamados “jornadas de reforestación”.
Normalmente se plantan “cientos o miles” de árboles de diferentes especies, con la finalidad de contribuir a la conservación y protección de importantes fuentes acuíferas de las zonas o regiones reforestadas.
Normalmente la tarea se hace bajo los parámetros de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, y es encaminada a la conservación de los bosques. Una labor importante, sin ninguna duda, pero hay que ser sistemáticos. Tenemos un país que debemos cuidar, no sólo con prácticas de reforestación, sino con acciones combinadas, como la conservación de los cauces de los ríos, la protección contra el saqueo de su lecho, su cuidado, la limpieza.
No puede implementarse una campaña de reforestación, que contribuya a conservar y proteger los suelos y la producción agrícola, si antes no hacemos conciencia sobre los ríos. Todo es un conjunto, lo que produce la tierra y lo que las lluvias y los ríos riegan. Vamos a pensar en eso.