Reflexione

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La Semana Santa es siempre asociada con la palabra reflexión, particularmente en esta coyuntura hay que decir que más allá de la reflexión meramente religiosa, es un buen momento para pedir discernimiento celestial a los fines de saber qué haremos el próximo 20 de mayo.

Quizás repasar algunas cosas nos ayude.

La educación:

Piense cuál es la situación de la educación en este momento, compitiendo por los últimos lugares en todo el planeta, mientras las actuales autoridades retienen RD$6,700 millones del presupuesto al ministerio de educación y niegan mayores fondos, ignorando los reclamos del 4 %; todo, mientras el candidato que presentan, no acude a las invitaciones que se le cursan a los fines de explicar su programa en materia de educación. Por cierto, hace tiempo que su compañera de boleta se pronunció en contra del 4 %.

La corrupción:

Al día de hoy y a pesar de que varios organismos internacionales nos han señalado como el país más corrupto del planeta, no hay ni un solo funcionario preso, peor aún, a pesar de las documentadas y reiteradas denuncias, el partido gobernante ha asumido la defensa del principal exponente del flagelo; ya no se trata de “Félix el gato” ahora es “Don Gato y su pandilla”.

Tome en cuenta que esa misma persona es “miembro de la dirección operativa del comité de campaña” del candidato gobiernista, y nada más y nada menos, que el tercer hombre en la estructura del partido del tristemente olvidado Profesor Bosch.

La seguridad ciudadana:

Hacer lo que nunca se hizo, es haber logrado que ya disponer de una vida humana, equivalga a matar un pollo. El grado de degradación de nuestros cuerpos armados y de la policía, esta última, según organismos internacionales, en la que menos se confía en el mundo, nos ha llevado a una situación de sálvese el que pueda. Así pues, mantenernos en una situación en la que temamos por nuestras vidas no parece inteligente; parece increíble que un ladrón o un policía infundan igual temor, y cuidado, si el policía más.

Las opciones:

Por un lado tendrá usted una reiteración del statu quo, con una persona taciturna, retraída, sustentada por un andamiaje podrido hasta los huesos y rodeado de las mismas caras que nos han llevado a este punto. Se trata de alguien que, beneficiándose del desorden en la vía pública, pretende venderse como policía de tránsito.

Por otro lado, una persona comunicativa, con carácter, que comete errores como todo ser humano, pero los reconoce y hasta los enmienda, garantía de desmonte de la mafia organizada y con demostrada independencia de actuación y criterio.

Una pregunta clave será: ¿Se siente usted “cómodo” con lo que sucede a su alrededor?

Antes de contestar, reflexione.

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El Día

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