Reflexión, ante todo

La Semana Santa es el periodo idóneo del año para que la familia dominicana entre en comunión con una de las tradiciones más humanas de la iglesia, con entrega voluntaria y mucha devoción.

Constituye también el primer periodo del año que incide en la reunión familiar, motivo de viajes de apreciados parientes y amigos desde distintos puntos del mundo, para reunirse en el terruño materno.

Son días de reunión fraternal, pero al mismo tiempo, debe ser de provecho humano, útil para la reflexión, la conciliación; y más saludable aun, para la reconciliación, que renueve la fe en el porvenir.

Invitamos a sensatez, a que avancemos por la senda de la reflexión, del comedimiento, de la comunicación y mesura; valores humanos que nos servirán de fundamento para enseñar con el ejemplo y hacer de ejemplo un camino de aprendizaje y renovación de nuestro mejor temple humano y cívico.

No importa el lugar donde estemos, en la iglesia, en el recogimiento del hogar, en balnearios y centros de esparcimiento, donde haya un ser humano hay que convivir con apego, respeto y el amor que nos legó, como humanidad, el Señor Jesucristo.