Reflexión
La población dominicana debe tomar la Semana Santa como un espacio para la reflexión y recogimiento espiritual. Eso no significa que la reflexión y el recogimiento tengan un día, una hora y lugar específico para el mejor beneficio de los ciudadanos.
A cualquier lugar donde se desplace podrá ponerse en comunión con su conciencia y hacer toda la reflexión y meditaciones que contribuyan a su calidad emocional y humana. Si este momento puede hacerlo en comunión con Dios el resultado será de mayor provecho, sobre todo si a ese tiempo de calidad y meditación convoca a toda su familia.
De escoger otros lugares, entre ellos los múltiples balnearios y lugares de diversión que tiene el país, lo más recomendable es que lo haga con moderación, sin excesos y pensando en que hay un mañana.
Las autoridades que tienen a su cargo el montaje de todo el programa de protección de la temporada están en sus puestos de trabajo. Tomaron todas las medidas de precaución para garantizar una Semana Santa sin inconvenientes, sin contratiempos, sin accidentes lamentables.
Hay otra parte: la que tiene que ver con la prudencia, con el comedimiento, con las precauciones y la sensatez de lugar. Aquí entra la responsabilidad; y la responsabilidad es un valor humano individual y colectivo fundamental. En esa parte apelamos al sentido humano y de amor, a la fraternidad de los dominicanos, que con toda seguridad nos ayudará a tener un fin de semana sano, de asueto, de reflexión y, al mismo tiempo, las garantías de un retorno feliz y seguro.
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